Secretos de la dieta de Jennifer Aniston para mantener su esbelta figura al cumplir 57 años

Jennifer Aniston celebró sus 57 años y volvió a quedar en el centro de atención por una rutina que, según contó en distintas entrevistas, sostiene desde hace tiempo para mantenerse en forma: alimentación “consciente”, descanso y hábitos que apuntan más a un estilo de vida que a una dieta extrema. La actriz es conocida por su figura tonificada y por priorizar un enfoque saludable y holístico, con una alimentación alta en proteínas, baja en carbohidratos y con poco azúcar, además de prestar especial atención al sueño y al manejo del estrés.
Uno de los ejes de su día a día es el ayuno intermitente en formato 16/8: pasa 16 horas sin comer y concentra la ingesta dentro de una ventana de ocho horas, que suele ubicarse entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde. En ese esquema, sus mañanas arrancan con un vaso de agua caliente con limón y luego un café con leche descremada. A la hora del desayuno alterna opciones según el día: puede elegir avena, sumar claras de huevo para elevar el aporte de proteína, preparar un batido proteico o comer huevos (en distintas versiones), muchas veces acompañados con palta.
En otra entrevista, Aniston detalló que encontró maneras de preparar huevos “de todas las formas” y que también incorpora un truco a la avena: batir una clara y añadirla casi al final de la cocción para conseguir más proteína y una textura más “esponjosa”. Sobre sus licuados, describió una combinación que incluye banana, cerezas, moras, un polvo de verduras (“greens”), péptidos de colágeno, un poco de cacao, gotas de stevia sabor chocolate y leche de almendras de chocolate.
En el almuerzo mantiene la lógica proteica: uno de sus platos preferidos es el atún con ensalada de pepino y lentejas, y contó que usa aminoácidos líquidos de la marca Bragg’s como reemplazo de la salsa de soja. Para los momentos entre comidas, opta por snacks simples: un huevo duro, bastones de queso o una taza de sopa.

Hacia el final del día, suele inclinarse por cenas livianas como pollo asado con zucchini en espiral y salsa pesto, aunque también admite que se permite gustos cada tanto. Entre esos “permitidos” aparece una pasta carbonara “cada un par de semanas”, y también mencionó que, después de haber sido muy estricta en el pasado, aprendió a incorporar días de disfrute sin culpa: puede haber “noche de pizza”, hamburguesas o comida mexicana.
La rutina de Aniston no se limita a la cocina. También contó que toma clases de entrenamiento en escaladora (stair climber) y que el mejor momento del día, para ella, es el tiempo que reserva para meditar. A eso suma aire libre y caminatas, muchas veces con sus perros, como parte de una búsqueda de bienestar que combina actividad física y salud mental. En esa misma línea, una fuente citada por medios de espectáculos aseguró que sus comidas son ricas en proteínas, con una cantidad “saludable” de carbohidratos, y que se da gustos cuando quiere, incluso con alcohol: si le apetece un dirty martini o tequila, lo toma y “no es un gran tema”.
Además, la actriz también estuvo vinculada en el último tiempo a un proyecto editorial con estética familiar: un libro de cocina presentado por un perro ficticio llamado Clydeo, con recetas pensadas para chicos. Allí se mencionó como preparación destacada unas “Enchilada Bites” (bocados de enchilada), que se arman en moldes de muffin para hacer porciones pequeñas: se cortan círculos de tortillas, se pincelan con aceite y se acomodan como “tacitas”, se rellenan con salsa de enchilada, cebolla picada y mezcla de quesos (cheddar y monterey jack), se hornean hasta que queden doradas y crocantes, y se terminan con queso cotija y guacamole. La receta, tal como fue difundida, detalla tiempos aproximados y el paso a paso de horneado.
Con el foco puesto en la constancia y no en la obsesión, Aniston insiste en que su objetivo no es “perseguir la edad” sino sentirse bien: prioriza meditación, descanso, movimiento y una alimentación estructurada, pero con margen para disfrutar. En la lógica que transmite, el secreto no está en una fórmula mágica de corto plazo, sino en sostener hábitos realistas durante años.

