Leticia Lebbos habló tras el fallo que dejó impune el asesinato de su madre: «decidieron no saber quién fue»

A 24 horas de conocerse el fallo que absolvió a César Soto por el crimen de Paulina Lebbos, Leticia Nieva, hija de la joven asesinada en 2006, rompió el silencio con un duro y conmovedor mensaje en el que expresó su dolor e indignación por la falta de respuestas judiciales. La joven, que actualmente no vive en Tucumán, compartió una carta pública a través de sus redes sociales.
El miércoles, la Justicia resolvió absolver a Soto, padre de Leticia, quien había llegado a juicio acusado de homicidio agravado por alevosía. Tras analizar las pruebas presentadas durante el debate, los jueces concluyeron que no existían elementos suficientes para sostener la acusación en su contra.
La decisión judicial provocó una profunda reacción en Leticia, quien eligió expresarse con palabras cargadas de dolor y cuestionamientos hacia el Estado y el sistema judicial. “A mi mamá la asesinaron y el Estado decidió no saber quién fue”, escribió en uno de los fragmentos más impactantes del texto.
En su reflexión, la hija de Paulina dejó en evidencia el desgaste emocional que le provoca el paso del tiempo sin justicia. A casi dos décadas del crimen que conmocionó a Tucumán y al país, el caso sigue sin una condena por el homicidio de la joven estudiante.
La carta culmina con una frase demoledora que resume el sentimiento de impotencia y desamparo que atraviesa la familia: “El cuerpo no se adapta a la impunidad”.
Este es el texto que Leticia compartió:
Hay días en que el cuerpo no entra en sí mismo
No por sorpresa, sino por la confirmación
Por ese momento en el que algo se nombra y, aun así, no cierra nada
El cuerpo lo sabe antes…
Se endurece. Respira corto
Como si tuviera que prepararse para algo que en realidad ya pasó, pero sigue pasando
A mi mamá la asesinaron
Y el estado decidió no saber quién fue.
Y hoy, otra vez, eso quedó sin respuesta
No alcanza con decirlo
No alcanza con que exista un fallo, una decisión, un cierre escrito
El cuerpo no entiende de eso, el sistema nervioso no archiva
Queda todo
La pregunta la bronca
la sensación de injusticia que no baja
Queda esa certeza incómoda no buscaron hasta el final no investigaron, destrozaron las pruebas
Y entonces todo vuelve al cuerpo
A esta mezcla de enojo y tristeza que no tiene un lugar claro donde ir
No es solo lo que pasó
Es lo que sigue pasando
La vida de una mujer vale menos, su muerte se diluye en expedientes, su historia se fragmenta, se desgasta,
se abandona
Es tener que convivir con algo que no cierra, que vuelve una y otra vez a lo mismo
que no termina, que no tiene respuesta
Es vivir con dos ausencias
la de mi mamá y la de la verdad
Y el cuerpo lo registra todo.
En la tensión.
En el cansancio
En las ganas de desaparecer un rato
En la imposibilidad de seguir como si nada
No hay enseñanza acá
No hay consuelo
«aprender» con ausencias y con la forma en que la vaciaron de sentido
Hoy no puedo ordenar esto
es inentendible
Solo puedo decirlo así
me duele, me enoja,
el cuerpo no se adapta a la impunidad.
