Le perforaron el intestino durante una colonoscopía, demandó a la clínica y todo terminó peor
El paciente tenía que hacerse el estudio de control, pero durante la intervención todo se complicó.
Un hombre se sometió a un estudio que debía ser un control, pero terminó de una manera inesperada. Después de la intervención, el paciente comenzó a sentir fuertes dolores, tuvo fiebre y debió regresar al sanatorio. Allí descubrieron que le habían perforado el intestino.
Ese incidente derivó en una extensa recuperación y varias operaciones. Sin embargo, cuando llevó el caso a la Justicia, los peritos no encontraron una conducta médica negligente y su reclamo fue rechazado.
El caso ocurrió en noviembre de 2014, cuando el paciente, que actualmente tiene 59 años, ingresó a un sanatorio privado alrededor de las 9 para realizarse una videocolonoscopía de control. El objetivo era extraer dos pólipos mediante una polipectomía.
La intervención terminó cerca del mediodía y el hombre fue dado de alta. Pero pocas horas después, alrededor de las 19, regresó a la clínica con fuertes dolores, fiebre alta y palidez.
Los médicos resolvieron realizar una cirugía a cielo abierto. Según relató posteriormente el paciente en su demanda, durante la colonoscopía había sufrido perforaciones y quemaduras en el intestino. La complicación también provocó una infección abdominal y requirió la colocación de sondas.
A partir de entonces comenzó un largo proceso de recuperación. El hombre debió atravesar varias intervenciones quirúrgicas y casi un año de tratamientos destinados a reconstruir el tránsito intestinal y controlar las consecuencias de la lesión.
La demanda por mala praxis
Después de atravesar ese proceso, el paciente decidió iniciar una demanda contra los responsables de la atención médica. Sostuvo que la perforación de colon no había sido una consecuencia inevitable del estudio, sino el resultado de una actuación profesional deficiente.
La defensa rechazó esa interpretación y sostuvo que la perforación era uno de los riesgos propios de una colonoscopía.
El expediente llegó a la Justicia Civil y Comercial de San Nicolás, donde una de las principales pruebas fue la pericia médica realizada por un especialista designado en el proceso.
El informe tuvo un peso determinante en la decisión. El experto explicó que la videocolonoscopía puede generar determinadas complicaciones, entre ellas el sangrado y la perforación intestinal, y señaló que se trata de “riesgos conocidos de la práctica médica”.
Además, según quedó establecido en el expediente, esos riesgos habían sido informados al paciente antes de la intervención.
Con esos elementos, el juez de primera instancia concluyó que la perforación no demostraba por sí sola que hubiera existido mala praxis. Tampoco encontró pruebas de un error profesional ni de un defecto técnico en los equipos utilizados. Por ese motivo, rechazó la demanda.
El paciente apeló y la Cámara volvió a rechazar el reclamo
El hombre apeló la sentencia y volvió a cuestionar que la lesión pudiera ser considerada simplemente una complicación propia del procedimiento.
La causa llegó entonces a la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de San Nicolás, que analizó los argumentos presentados por el paciente.
El tribunal consideró que el recurso no lograba cuestionar de manera concreta las conclusiones de la sentencia de primera instancia. En particular, destacó que la pericia oficial “no había sido objetada mediante argumentos científicos” capaces de poner en duda sus conclusiones.
Para los jueces, el dictamen había sido claro al señalar que la perforación podía producirse durante una colonoscopía aun cuando el procedimiento fuera realizado correctamente.
La Cámara también analizó el planteo relacionado con la responsabilidad por los aparatos utilizados durante el estudio. En ese punto, explicó que la responsabilidad objetiva vinculada con cosas o instrumentos empleados en una práctica médica requiere acreditar un vicio o defecto técnico, algo que no fue probado en este caso.
Es decir, para el tribunal no alcanzaba con demostrar que el instrumental podía generar un daño. Era necesario acreditar que existía una falla concreta en los equipos o que la lesión había sido provocada por una conducta médica negligente. Nada de eso quedó demostrado durante el proceso.
Qué resolvió la Justicia
La Cámara entendió que los argumentos del paciente no lograban desvirtuar las conclusiones de la pericia ni los fundamentos de la sentencia anterior. Por eso, declaró desierto el recurso y confirmó el rechazo de la demanda por mala praxis.
El tribunal también resolvió que el hombre deberá afrontar los gastos del juicio.
De esta manera, pese a las consecuencias que tuvo la perforación intestinal y al extenso tratamiento que debió atravesar después de la colonoscopía, la Justicia concluyó que no se acreditó que la lesión hubiera sido provocada por un error médico o por una falla en los equipos utilizados.
El punto central del fallo fue que una complicación conocida de una práctica médica no implica, por sí misma, que haya existido mala praxis.
Para que prospere un reclamo de responsabilidad profesional, deben existir elementos que permitan vincular el daño con una conducta negligente, imperita o con un defecto técnico que, en este caso, no fueron acreditados. /TN

