Las monedas de los ingenios en Tucumán: un sistema donde el salario volvía al mismo circuito

Las monedas equivalían, en general, a una jornada de trabajo a fines de 1800.
Durante años, en la provincia de Tucumán, el trabajo en los ingenios azucareros estuvo marcado por un sistema particular de pago que hoy forma parte de la memoria histórica: el uso de fichas o monedas propias emitidas por las mismas empresas.
En lugar de recibir dinero de curso legal, muchos obreros cobraban con estas piezas que representaban horas o jornadas laborales. Sin embargo, su uso estaba limitado, ya que solo podían ser utilizadas dentro del propio ingenio, en comercios vinculados a la empresa.
De esta manera, los trabajadores accedían a alimentos, ropa y productos básicos, pero siempre dentro de un circuito cerrado. El salario, en la práctica, terminaba regresando al mismo lugar del que provenía, generando un sistema económico controlado por los dueños de los ingenios.
Este mecanismo, según informa el creador digital Mauricio Lamontanaro, fue implementado en distintos establecimientos azucareros de la provincia, entre ellos el ingenio Santa Ana, Bella Vista, La Trinidad, Concepción, Cruz Alta, La Florida, Aguilares, San Pablo, San José, Lastenia, Esperanza, Ñuñorco y Marapa.
Con el paso del tiempo, estas monedas dejaron de circular, pero su significado permanece. «Cada una guarda una historia: la de miles de trabajadores, familias enteras y pueblos que crecieron alrededor de los ingenios. Pequeños objetos de metal que, más que dinero, son memoria viva de la historia azucarera de Tucumán», sintetiza Lamontanaro.
