«La universidad pública es el mayor logro para el ascenso social de la clase media»
En el marco de una nueva movilización masiva en Tucumán y en todo el país, que exige el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, el analista Julián Bernat defendió el rol de la educación estatal como la herramienta definitiva de ascenso social. Con duras críticas al discurso del Gobierno y de ciertos sectores empresariales, el graduado de la UNT advirtió que el ataque al sistema educativo busca generar «un montón de brutos» que no cuestionen el sistema económico actual.

Imagen de archivo.-
La última jornada de protesta universitaria, que en Tucumán volvió a congregar a miles de estudiantes y docentes en defensa de la UNT y la UTN, reavivó el debate sobre el sentido de la educación superior en la Argentina. En este contexto, el asesor financiero, Julián Bernat, se posicionó en defensa del sistema, asegurando que «la quita de aranceles de la universidad fue uno de los mayores logros para el ascenso social de la clase media». La movilización respondió a una crisis presupuestaria sin precedentes, marcada por una caída real del 45,6% en las transferencias a las casas de estudio y un retraso salarial que es el más bajo en 23 años.
Bernat, graduado de la UNT, apeló a su propia historia para ejemplificar el impacto del sistema público, señalando que «a mí me costó la universidad menos de lo que vale un teléfono y eso me cambió materialmente la vida». En su visión, los datos respaldan esta realidad, ya que las estadísticas indican que quien logra graduarse gana, en promedio, un 70% más que aquel que no posee un título. Sin embargo, lamentó que desde la cúpula del poder se intente instalar una narrativa contraria, donde el propio Presidente (Javier Milei) define a la universidad como un «descenso social», argumentando que financia a sectores medios a costa de la pobreza general.
Uno de los puntos más filosos de su defensa radicó en la comparación entre el ámbito público y el privado. Bernat sostuvo que «en la universidad pública pasa algo que no pasa en las otras: es donde confluye cualquier clase social y donde no hay privilegio; o sos un bruto o no sos un bruto». En un contraste directo, sentenció que «la universidad pública no salva brutos, la privada sí», subrayando que el sistema estatal funciona como un filtro meritocrático donde no existen coronitas por apellido o poder adquisitivo.
Al analizar la retórica oficialista y de figuras como Marcos Galperín o ciertos influencers, Bernat fue tajante al afirmar que el desfinanciamiento y la crítica constante tienen un objetivo político claro. «Necesitan un montón de brutos para que aplaudan ciertas cuestiones; es tremendo el mensaje que están tirando», disparó. Incluso vinculó esta falta de formación con la capacidad de las grandes empresas de imponer condiciones abusivas: «¿Vos te pensás que Galperín podría cobrarle 500% a la gente pobre si estuviera educada?».
Finalmente, el analista se refirió a la importancia de la territorialidad educativa, recordando que durante el kirchnerismo se abrieron cerca de 30 universidades nuevas para acercar la educación a la clase media, citando ejemplos como el de Lomas de Zamora. «La universidad está hecha para que la clase media pueda instruirse a favor de la sociedad», concluyó, no sin antes recordar que aquellos que lograron graduarse gracias al aporte colectivo tienen un compromiso ético pendiente: «Los que surgieron de la universidad pública deberían devolverle a la sociedad lo que recibieron».
