La tregua en el PJ y sus grietas: invitaciones rechazadas, faltazos y tensión presupuestaria
Mientras Jaldo, Acevedo y Chahla intentan sostener una imagen de unidad hacia afuera, en el oficialismo se acumulan señales de incomodidad. Reuniones cruzadas, ausencias, tensiones presupuestarias y movimientos políticos sigilosos

El peronismo tucumano administra sus diferencias en público bajo un manto de tregua, pero la armonía interna se escribe día a día. En el oficialismo llevan semanas repitiendo que las internas quedaron atrás, que la prioridad es la gestión y que el binomio Osvaldo Jaldo–Miguel Acevedo es el camino hacia 2027. Pero la semana que pasó dejó algunas señales claras: debajo de la superficie persisten recelos y disputas.
Para analizar la secuencia completa hay que buscar el primer eslabón, hace ya más de 10 días. Es que en los pasillos de la Casa de Gobierno causó sorpresa la participación de la intendenta Rossana Chahla en un mitin político junto al legislador Christian Rodríguez, un dirigente nítidamente distanciado de la línea de conducción que encabeza el gobernador. El gesto fue leído en distintos despachos como algo más que una actividad territorial.
Tras aquel encuentro, el vicegobernador recibió en la Legislatura al presidente del Concejo Deliberante, Fernando Juri. Ya en esta semana, el propio Jaldo mantuvo una audiencia a solas con Juri en su despacho, bajo el paraguas oficial de discutir políticas públicas para el área metropolitana. Veinticuatro horas después, el titular del cuerpo vecinal volvió a mostrarse en Plaza Independencia junto al gobernador y al titular de la Sociedad Aguas del Tucumán, Marcelo Caponio, durante el acto por el Día del Trabajador Sanitarista. Caponio mantuvo a lo largo de estos dos años de gestión reiterados enfrentamientos con la gestión municipal. Otro dato, del evento institucional también participó el concejal alfarista Carlos Ale, uno de los más críticos de la administración capitalina.
Las señales siguieron acumulándose el viernes. Chahla encabezó la inauguración de las obras de repavimentación de avenida Mitre e invitó a toda la cúpula oficialista. No asistieron ni Jaldo, ni Acevedo, ni el ministro del Interior, Darío Monteros. Tampoco lo hizo Juri. Al lado de la intendenta estuvo el concejal Facundo Vargas Aignasse, ligado políticamente al legislador Gerónimo Vargas Aignasse.
Por lo que se ve, buena parte de la desconfianza que impregna al oficialismo está geolocalizada en San Miguel de Tucumán. De hecho, hay un capítulo centrado allí. En el Concejo Deliberante sostienen que la relación entre Juri y Chahla atraviesa un momento de distancia, aunque sin ruptura frontal. El principal foco de tensión sería presupuestario. En la Intendencia proyectan que los recursos del cuerpo deliberativo alcanzarían hasta agosto o septiembre y que vienen reclamándole al ex vicegobernador un ajuste en las partidas. De hecho, no hay por el momento condiciones políticas ni financieras para una ampliación.
El presupuesto anual del Concejo ronda los $25.000 millones y, además del reclamo que surge desde el edificio de Lavalle y 9 de Julio, aparecen otros reclamos internos en Monteagudo y San Martín: varios concejales, oficialistas y opositores, cuestionan la permanencia de ex ediles “contenidos” dentro de la estructura legislativa, en detrimento -según plantean- de los actuales integrantes del cuerpo.
En medio de ese ruido, puede haber otro mojón importante esta semana. Acevedo le transmitió a Jaldo que hay capitales españoles interesados en invertir en el manejo de los residuos sólidos urbanos del Gran San Miguel de Tucumán servicio hoy en manos de un holding empresario encabezado por Transportes 9 de Julio. A partir de esa conversación, Chahla invitó a ambos a un almuerzo este martes en la Municipalidad, donde la agenda excede ese tema. Acevedo ya confirmó su presencia. En cambio, el gobernador no tiene previsto asistir.
Números finos y votos cruzados
Hay otra cuestión que exacerba los nervios en el Concejo Deliberante, en la Municipalidad y en la Casa de Gobierno. Se trata del aumento del boleto en el transporte público. La situación del sector es crítica por una multiplicidad de factores estructurales y falencias propias, pero se agravó a partir del violento incremento en el precio del gasoil.
Desde el Palacio Gubernamental ya hay aval político para el incremento, pero la aprobación está empantanda en el Concejo. De hecho, no hay convocatoria a sesión porque ni siquiera hay garantía de aprobación. El poroteo muestra que hoy habría siete votos en contra y nueve a favor. Los siete provendrían de los radicales José María Canelada, Gustavo Cobos, Federico Romano Norri y Leandro Argañaraz; de los bussistas Alfredo Terán de Zavalía y Ramiro Ortega, y del recientemente asumido Cristian Abel.
Este último dato no es menor: el ex funcionario alfarista juró en reemplazo de Carlos Arnedo, quien desde hace un mes es secretario de Movilidad Urbana de la intendenta Chahla. Además, mantiene un enfrentamiento con los empresarios del sector.
Los cafés de los que no hubo fotos
Fuera del oficialismo institucional también hubo movimientos. En Buenos Aires, el ex gobernador Juan Manzur compartió un café con el diputado nacional Pablo Yedlin, el peronista más crítico de la postura jaldista frente a la Nación.
Según reconstruyeron cerca de ambos, hablaron de política, de la situación social y de la preocupación por el impacto de la gestión de Javier Milei tanto en el país como en Tucumán.
Lo curioso es que el jueves, durante la sesión del Senado, Manzur acompañó con su voto la continuidad del juez Carlos Mahiques como vocal de la Cámara Federal de Casación Penal por otros cinco años, una decisión que dividió al peronismo pero que pedía a gritos La Libertad Avanza. Mahiques es padre del actual ministro de Justicia nacional, Juan Bautista Mahiques. El pliego fue aprobado pese a las resistencias de parte del kirchnerismo duro, en el que profesa el ex gobernador tucumano.
Ya aterrizado en Tucumán, Manzur dedicó el fin de semana a distintas reuniones políticas en el Sheraton y en algunos domicilios particulares. Ante cualquier interlocutor, el ex funcionario de Alberto Fernández se refiere a los llamados y mensajes que, asegura, contínuamente le envían dirigentes peronistas de esta provincia.
Hubo otra visita que en la política local siguieron con atención. El martes, muy temprano, el titular del Ministerio Público Fiscal, Edmundo Jiménez, ingresó a la Casa de Gobierno y se retiró cerca de las 8.20 por la puerta principal de calle 25 de Mayo. No hubo fotos ni comunicado de prensa institucional.
Según distintas fuentes, la conversación estuvo centrada principalmente en la situación presupuestaria del Ministerio Público Fiscal, en un año de restricciones generalizadas. Más allá del motivo del encuentro, la presencia del jefe de los fiscales penales en su antiguo lugar de trabajo siempre aviva las especulaciones.
En el jaldismo repiten por estas horas un diagnóstico que atraviesa a casi toda la dirigencia provincial: la preocupación por el ajuste nacional y sus consecuencias en Tucumán. En la Provincia aseguran que están garantizados los fondos para salarios y aguinaldo, pero admiten inquietud por la continuidad de la obra pública en la antesala del año electoral y por el creciente malestar social.
La unidad, en este contexto, aparece como más necesaria que nunca. Pero también más difícil de sostener. Las señales de estas semanas muestran que la tregua todavía necesita administración cotidiana.
