“La seño es mala”: condenaron a una maestra jardinera en Salta por maltratar a 7 niños

El caso salió a la luz por el cambio de conducta de los chicos y terminó con una condena clave: la docente admitió el maltrato a 7 nenes de dos años y la Justicia reconoció el daño psicológico como una forma de lesión.
Una docente auxiliar de un jardín maternal en Salta fue condenada por ejercer maltrato sobre siete nenes de apenas dos años. El caso salió a la luz tras las denuncias de los padres, que comenzaron a notar cambios preocupantes en el comportamiento de sus hijos.
La acusada, Nicole Isa López, reconoció los hechos en un juicio abreviado y recibió una pena de tres años de prisión condicional. Además, no podrá estar a cargo de menores durante ese período y deberá cumplir una serie de reglas de conducta, entre ellas tratamiento psicológico.
Todo comenzó cuando las familias advirtieron señales de alarma: los chicos tenían miedo, lloraban antes de ir al jardín y mostraban angustia sin motivo aparente. Al intentar entender qué pasaba, varios coincidieron en un mismo relato: “la seño es mala”, decían, y describían empujones y agresiones dentro del aula.
A partir de estas denuncias, intervino el fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio, a cargo de la Fiscalía Penal N°2, quien impulsó una investigación que incluyó testimonios y distintas pruebas que permitieron reconstruir lo ocurrido dentro del establecimiento.
Con ese material, la docente fue imputada como autora del delito de lesiones leves en siete hechos, en concurso real. Durante la audiencia, López reconoció su accionar y aceptó el acuerdo con la fiscalía, lo que permitió avanzar con un juicio abreviado.
El juez de Garantías N°4 del distrito Centro, Diego Rodríguez Pipino, homologó el acuerdo y dictó la condena. Uno de los puntos más destacados del fallo es que la Justicia consideró el daño psicológico sufrido por los nenes como una forma de lesión, algo clave para el desarrollo de este tipo de causas.
Según se acreditó en la investigación, los menores presentaban temor, angustia y comportamientos inusuales directamente vinculados al trato recibido en el jardín, lo que reforzó la gravedad de lo ocurrido pese a la corta edad de las víctimas.
El caso volvió a poner el foco en los controles dentro de instituciones educativas y en la importancia de detectar a tiempo señales de alerta en los más chicos, que muchas veces no pueden expresar con claridad lo que están viviendo.
