La revalorización de la Iglesia de San Francisco tiene fecha de finalización: el 4 de octubre de 2026
La intendenta de San Miguel de Tucumán confirmó que los trabajos de restauración y consolidación estructural del histórico templo capitalino terminarán el próximo 4 de octubre. La intervención recupera un patrimonio clave de la historia argentina.

La Iglesia de San Francisco posee una importancia histórica para la provincia y el país. Foto: Municipalidad SMT.
La capital tucumana se prepara para recuperar de manera definitiva uno de sus espacios más emblemáticos: la Iglesia de San Francisco. Según Rossana Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán, la obra de revalorización del templo finalizará el 4 de octubre de este año, en el Día de San Francisco de Asís.
La jefa municipal confirmó la fecha en un recorrido que realizó esta mañana para supervisar las tareas realizadas en el edificio. Allí estuvo acompañada por el vicegobernador de Tucumán, Miguel Acevedo.
El templo posee una importancia fundacional para la historia tanto de la provincia como del país. Fue testigo de hitos fundamentales: prestó sus instalaciones para la atención de los soldados heridos tras la Batalla de Tucumán en 1812 y sirvió como alojamiento para los congresales que declararon la Independencia en el año 1816. Pese a este valor patrimonial, el templo atravesaba un estado crítico que obligó a ejecutar las obras actuales.
Entre algunas de las tareas que se realizaron en la etapa inicial, los especialistas ejecutaron un recalce de cimentaciones mediante fundaciones profundas para detener el hundimiento, a la vez que avanzaron con el sellado de grietas en las bóvedas superiores y en el área de la sacristía. También se instalaron mallas protectoras en la nave principal de forma preventiva, mientras se reconstruyeron por completo las columnas del claustro.
Además de los trabajos estructurales, el equipo correspondiente ejecutó una recuperación estética. Fue en esta línea de trabajo que se determinó que el histórico color ocre de las últimas décadas no era el verdadero: el tono original del templo era una combinación de celeste, acompañado por detalles en rosa y amarillo, que son los colores que luce actualmente la fachada de la iglesia.
Si bien la primera etapa de recuperación fue financiada con fondos nacionales, las etapas más recientes enfocadas en el interior del templo poseen un financiamiento municipal.
