La interna de la UCR tucumana ya tiene siete espacios y empieza a tomar forma la pelea por el partido
Venció el plazo para reservar los colores que identificarán a las listas que competirán el 20 de septiembre. La disparidad de postulantes torna difícil que se consiga la unidad.

La Unión Cívica Radical de Tucumán dejó atrás la discusión sobre si finalmente habría internas y comenzó a transitar el terreno concreto de la competencia. Con el vencimiento del plazo para la reserva de color, quedaron identificadas siete corrientes que se preparan para disputar las elecciones internas del 20 de septiembre, convocadas para normalizar el partido después de más de un año de intervención.
La cantidad de sectores que se anotaron para competir expone, de entrada, una de las características que tendrá la interna: no habrá, al menos por ahora, una lista de unidad. El radicalismo tucumano llegará a las urnas dividido en distintas corrientes que deberán terminar de definir en los próximos días la integración de sus nóminas y los candidatos a los diferentes órganos partidarios.
Entre los espacios que ya comenzaron a mover sus piezas aparece el sector de Agustín Romano Norri, junto con dirigentes como Ariel García, Jorge Mendía, Luis González, Teresita Villavicencio y José Luis Avignone. Se trata de uno de los grupos que más cuestionó la intervención del distrito y que durante los últimos meses llevó su reclamo incluso al ámbito judicial.
Romano Norri construyó buena parte de su posicionamiento interno sobre ese conflicto. Desde el inicio de la intervención reclamó que el partido volviera a manos de sus afiliados y cuestionó las decisiones tomadas por la conducción nacional. Cuando comenzó a confirmarse la normalización, sostuvo que se trataba de un triunfo de quienes habían reclamado durante meses el regreso de la institucionalidad.
Otro de los espacios que se prepara para competir tiene como principales referencias al legislador José Cano y Lucho Argañaraz, dos dirigentes con trayectoria dentro del radicalismo tucumano.
También aparecen en el tablero los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos, mientras que otros espacios tienen como referentes a Eudoro Aráoz, Osvaldo Barreñada y Esteban Ávila.
La multiplicación de listas tiene además una lectura política hacia afuera de la estructura partidaria. La UCR participó durante las últimas décadas de distintos frentes opositores y tuvo en Juntos por el Cambio uno de sus últimos grandes espacios de confluencia electoral, particularmente en los comicios de 2023. La pregunta que deberá responder la conducción que surja de las internas es qué lugar ocupará el radicalismo en el mapa opositor de 2027.
El nuevo presidente de la UCR y los integrantes de los órganos partidarios tendrán que definir la estrategia electoral del partido para una elección en la que se pondrán en juego la Gobernación, las intendencias, las bancas de la Legislatura y los concejos deliberantes, además de las comunas rurales.
En los próximos días llegará otra instancia decisiva: la presentación de las listas de candidatos a los órganos partidarios. Allí se verá cuáles de las siete corrientes logran sostenerse como listas competitivas, cuáles avanzan en acuerdos y si alguno de los sectores consigue ampliar su estructura.
