La hija mayor de la mujer detenida en Villa Gesell denunció a la expareja de su madre por abuso sexual

La abogada aseguró a TN que una de las hijas mayores declaró haber sido víctima de abuso sexual por parte de Javier Picart, expareja de la mujer.
La causa por la muerte de la nena de dos años en Villa Gesell, en la que sigue detenida su madre Lucía Sosa, sumó nuevas denuncias que podrían derivar en otra línea de investigación.
La abogada que representa a dos de los hijos de Sosa, Érika Agnes, aseguró a TN que una de las hijas mayores declaró haber sido víctima de abuso sexual por parte de Javier Picart, expareja de la mujer. En ese sentido, afirmó que solicitaron la detención del hombre.
Las nuevas acusaciones surgieron mientras la Justicia intenta reconstruir el entorno familiar de Sosa, quien permanece alojada en el penal de General Madariaga acusada de abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo, tras el fallecimiento de Isabella.
Según explicó Agnes, la joven que declaró tiene 19 años y es hija de una relación anterior de Sosa. De acuerdo con su relato ante el fiscal, el abuso habría ocurrido durante una de las revinculaciones ordenadas judicialmente cuando su madre ya convivía con Picart.
“La joven ratificó ante el fiscal que fue abusada por Picart durante una revinculación. Ella relató que Lucía Sosa estaba presente y participó de esa situación”, sostuvo la letrada en declaraciones televisivas.
La abogada indicó que, a partir de esa denuncia y de otros hechos que también fueron expuestos por los hijos de la acusada, solicitaron que Picart sea detenido. “Entendemos que los nuevos delitos denunciados ameritan esa medida”, afirmó.
Agnes también representa a Lucas, de 17 años, otro de los hijos de Sosa, quien días atrás habló públicamente sobre los episodios de violencia que, según denunció, sufrió durante las revinculaciones con su madre y con Picart. De acuerdo con la abogada, el adolescente fue víctima de golpes, maltratos y encierros durante aproximadamente tres años.
“Lucas relató todo lo que vivió en ese período. Él sufrió agresiones físicas, malos tratos y distintas situaciones de violencia. Siempre insistimos en que no era escuchado y, sin embargo, las revinculaciones continuaban”, aseguró.
Durante la entrevista, Agnes también vinculó esos antecedentes con los episodios de asfixia que, según dijo, sufrieron varios de los hijos de Sosa. En ese sentido, recordó que Lucas ingresó en una oportunidad con un cuadro compatible con asfixia y señaló que otras dos hermanas, Candela y Jazmín, fallecieron en 2013 y 2016, respectivamente, también por ese mecanismo.
La letrada sostuvo además que, en la historia clínica de algunos de los hijos, figuraban referencias a un presunto síndrome de Munchausen por poder atribuido a Sosa. Sin embargo, aclaró que, a su entender, esa circunstancia no elimina una eventual responsabilidad penal. “Eso no la hace inimputable. Ella sabe perfectamente lo que hace”, afirmó.
Respecto de las muertes ocurridas años atrás, explicó que existen diferencias procesales entre ambos expedientes. La causa por el fallecimiento de Candela, de cinco meses, fue archivada por falta de pruebas y, según indicó, podría reabrirse si aparecen nuevos elementos. En cambio, por la muerte de Jazmín, de 11 meses, Sosa y Picart estuvieron detenidos durante dos años, fueron llevados a juicio y finalmente resultaron absueltos en 2018.
Las declaraciones de la abogada se conocen pocos días después de que el propio Picart hablara con TN. En esa entrevista aseguró que nunca había visto a Sosa comportarse de manera violenta delante suyo, aunque admitió que, tras la muerte de sus dos hijas, comenzó a sospechar que “tenía dos caras”. También manifestó su intención de que se esclarezca la muerte de Isabella.
El caso volvió a cobrar fuerza luego de que la autopsia determinara que la niña murió como consecuencia de una hipoxemia provocada por una asfixia obstructiva, un resultado que contradijo la versión inicial de la madre, quien había dicho que la pequeña se había broncoaspirado mientras tomaba una mamadera. Mientras la investigación avanza, las nuevas denuncias amplían el foco sobre el historial familiar y podrían abrir nuevas líneas de investigación sobre hechos ocurridos más de una década atrás.
