La empresa santiagueña que debía construir el acceso sur a San Miguel de Tucumán busca rescindir contrato

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La obra del Acceso Sur a San Miguel de Tucumán, presentada en 2021 como uno de los proyectos viales más importantes del norte argentino, atraviesa un escenario crítico y podría quedar definitivamente cancelada. La empresa constructora Conorvial SA negocia con la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) una rescisión de común acuerdo del contrato, en medio de la paralización de los trabajos y del fuerte ajuste aplicado sobre la obra pública nacional.

El proyecto, licitado durante el gobierno de Alberto Fernández con un plazo original de ejecución de dos años, acumula ya cinco años desde su adjudicación y apenas alcanzó un avance cercano al 15%, según indicaron fuentes vinculadas a la empresa.

La iniciativa contemplaba una profunda transformación del ingreso sur a la capital tucumana sobre la Ruta Nacional 9, incluyendo la construcción de una rotonda en el cruce de San Andrés, la duplicación de calzada en un tramo de casi tres kilómetros y dos puentes, uno de ellos sobre el río Salí.

Fuentes de Conorvial SA confirmaron que mantienen conversaciones con la DNV para avanzar con la rescisión del contrato firmado bajo la licitación pública nacional 36/2021. Desde la firma santiagueña sostienen que, pese a los intentos realizados para sostener el proyecto, las actuales condiciones económicas y financieras volvieron inviable la continuidad de la obra.

Según explicaron, la combinación entre la paralización del financiamiento y las fuertes modificaciones macroeconómicas registradas en el país provocaron una “ruptura” en la ecuación económico-financiera del contrato.

A esto se suma que los plazos de ejecución permanecen neutralizados desde hace más de dos años por falta de recursos para continuar los trabajos.

En paralelo, el panorama tampoco resulta alentador desde el punto de vista estatal. La Dirección Nacional de Vialidad, inmersa en un proceso de ajuste y reestructuración impulsado por la administración de Javier Milei, no estaría en condiciones de reactivar un emprendimiento de semejante magnitud.

La Provincia, por su parte, tampoco contaría con recursos suficientes para hacerse cargo de la inversión, como ocurrió anteriormente con otras obras, entre ellas el complejo habitacional Procrear.

Aunque el presupuesto inicial rondaba los $1.500 millones, estimaciones extraoficiales indican que hoy la obra demandaría alrededor de $ 35.000 millones para completarse.

Desde la empresa aclararon que todavía no existen plazos definidos para cerrar las negociaciones con Vialidad Nacional, ya que el proceso incluye distintas instancias administrativas, entre ellas la valuación de los trabajos ejecutados y aún no abonados.

El Acceso Sur había sido presentado como la primera etapa de la futura autopista Tucumán-Termas de Río Hondo, un corredor vial que en teoría iba a extenderse a lo largo de 140 kilómetros hasta Santiago del Estero, aunque el resto de los diseños nunca llegó a concretarse oficialmente.

La adjudicación fue formalizada en diciembre de 2021 mediante la resolución 2085/2021, firmada por el entonces interventor de la DNV, Gustavo Héctor Arrieta. El proyecto iba a financiarse con fondos provenientes de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo y aportes del Tesoro Nacional.

Según la documentación oficial, la obra preveía intervenir un tramo de 2,85 kilómetros entre el arroyo Mista y San Miguel de Tucumán, con el objetivo de transformar la actual traza en una autopista con control total de accesos y mejorar así la capacidad vial en una zona caracterizada por la congestión y los problemas de seguridad.

En julio de 2022, durante una visita a la obra, el entonces ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, había asegurado que más de 30.000 vehículos transitaban diariamente por esa ruta y destacó que el proyecto apuntaba a convertirla en “la autopista más importante del norte argentino”.

Sin embargo, con el correr de los meses comenzaron a surgir dificultades. Entre los primeros inconvenientes aparecieron los problemas para liberar la traza debido a la necesidad de trasladar servicios públicos, como redes eléctricas y gasoductos que atravesaban el área intervenida.

Hacia el final de la gestión de Fernández, el proyecto ya mostraba un fuerte nivel de desaceleración. Con el cambio de gobierno y el freno generalizado a la obra pública nacional, el Acceso Sur quedó primero suspendido y luego neutralizado administrativamente.

Actualmente no se realizan tareas en el sector, aunque la empresa sostiene que continúa afrontando gastos permanentes vinculados a seguros y mantenimiento de la obra inconclusa.

Mientras avanzan las negociaciones con Vialidad Nacional, el futuro de uno de los proyectos de infraestructura vial más ambiciosos de Tucumán permanece rodeado de incertidumbre.


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