La Biblioteca de ATEP te enseña: homenaje a Manuel Ángel Ferreyra

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En el marco de las actividades impulsadas por la Biblioteca Francisco Isauro Arancibia, ATEP realizó un homenaje a Manuel Ángel Ferreyra, gerente de la organización y secretario privado de Francisco Isauro Arancibia, en su segunda entrega. La iniciativa se inscribe bajo el lema “Somos Educación” y busca rescatar la memoria histórica y el legado de quienes formaron parte fundamental de la lucha docente.

Bajo el título “El dirigente maestro Isauro Arancibia, en la memoria de su secretario Manuel”, se reproduce una entrevista realizada por Daniela Wieder, profesora en Historia, docente e investigadora de la U.N.T., en la que Ferreyra comparte su testimonio y reflexiones sobre la figura de Isauro Arancibia.

Según expresa la entrevistadora, Manuel es un entrevistado experimentado, que construye su relato con asociaciones contextuales precisas y una estructura narrativa que parte de situaciones del pasado, ejemplificadas en detalle. Durante el primer encuentro, dejó la impresión de ser un testigo del ámbito judicial, exponiendo con claridad su verdad sobre los hechos.

En la entrevista, Ferreyra señala: “Ud. verá cómo lo maneja”, frase que repitió en varias ocasiones al confesar información controvertida. En ese sentido, recuerda que fue citado como testigo en la causa por el asesinato de los maestros. Desde una mirada histórica, se plantea la diferencia entre memoria e historia, entre recordar y conocer el pasado.

El testimonio de Manuel se encuentra atravesado por las memorias en disputa en torno a la figura de Isauro Arancibia y lo que representa para ATEP. Por un lado, se destaca a quienes defienden con ahínco la obra de Isauro y lo enarbolan como emblema de lucha, apelando a la carga simbólica de haber sido el primer asesinado de la última dictadura. Por otro, Ferreyra propone desmitificar la imagen del dirigente, cuestionando una memoria sacralizante, pero a la vez reivindicándolo y disputando la docencia de ATEP que decide implícitamente no evocarlo ni continuar su obra.

En relación a su rol, Ferreyra aclara: “Mi cargo era administrativo. Figuraba así en la planilla, pero mi función permanente era la de, en la jerga, secretario privado de Isauro. Pero en la expresión de él, mi colaborador cercano”. Ese lugar lo ocupó entre los años 1971 y 1976.

La entrevista también aborda los orígenes sociales de Isauro Arancibia. Nacido en 1926 en la ciudad de Monteros, al sur de la provincia de Tucumán, provenía de una familia trabajadora y fue el primero de diez hermanos. Antes de graduarse como maestro, comenzó a ejercer la docencia enseñándole a leer a su propia madre.

Ferreyra lo describe como un hombre de pueblo, hijo de una matrona de casa, criado entre tareas domésticas y oficios humildes. Recuerda que Isauro ayudaba a su padre, quien era picapedrero, adoquinando las calles de Monteros, junto a su hermano Arturo desde muy joven. Estas experiencias, señala, hablan de una extracción popular que marcó profundamente su vida y su compromiso social.

Textos, fotos y archivos: Administrador Pedro Verasaluce.

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