Juntaba ramas en Río Negro y ahora boxea en Londres: quién es “La Terrible” Valdebenito
En una charla con TN, la rionegrina de 32 años relató cómo convirtió el sacrificio y la perseverancia en una carrera profesional arriba del ring.

Laura Belén “La Terrible” Valdebenito es mucho más que una boxeadora profesional de peso gallo que aspira a un título internacional. Nacida en una familia numerosa, es la segunda de seis hermanos y su infancia transcurrió en una chacra, bajo la guía de su papá Julio, peón rural, y de su mamá Mirna, profesora de folklore.
La deportista nacida en Mainqué, localidad del departamento General Roca, Río Negro, compartió su historia y contó cómo el boxeo le cambió la vida.
Durante 13 años, entre acequias, frutales y largas jornadas de trabajo compartido, Laura aprendió el valor de la responsabilidad, el compromiso y la solidaridad.
A los 12 años tuvo su primer empleo: juntaba ramas después de la poda, y más tarde, trabajó en la cosecha, en viñas, y en un galpón de empaque, siempre junto a sus familiares.
“Desde muy chica supe lo que significaba trabajar en equipo y esforzarse para salir adelante”, comenzó.

Del potrero al ring: una vida dedicada al deporte y la inclusión
El deporte llegó temprano a su vida. A los seis años ya jugaba al fútbol, en una época en la que los equipos femeninos no existían. Compartió la cancha con varones, sin miedo, pero a los 15 encontró otra pasión: el boxeo.
“Mi papá había peleado una sola vez, pero fue quien me llevó a entrenar”, recordó. Así comenzó su formación en la Escuela Municipal de Boxeo de Mainqué, bajo la dirección de Monsalve.
Pero no se detuvo ahí. Ante la falta de espacios deportivos para mujeres, se convirtió en promotora del cambio: reunió a su hermana, a sus primas y a otras chicas del pueblo para formar un equipo de fútbol femenino. A los 17 años, ya estuvo al frente de una escuelita deportiva mixta, en la que combinó su vocación docente con la pasión por el deporte.
“Siempre me gustó enseñar, transmitir lo que sé, acompañar los procesos de los demás. Me llena el corazón”, afirmó. Ese deseo de compartir y crecer la llevó también a capacitarse: mientras terminaba la secundaria, hizo cursos de personal trainer y peluquería. Nunca dejó de estudiar.

