Jóvenes vulnerables en la Argentina: casi el 50% padece empleo precario y abandono escolar
Un exhaustivo relevamiento elaborado por la Universidad de Buenos Aires advierte sobre el deterioro en las condiciones de vida de los argentinos de entre 18 y 29 años.

La situación social de las franjas jóvenes del país muestra un escenario preocupante de exclusión y precariedad estructural. De acuerdo con el estudio «Jóvenes vulnerables en la Argentina: condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro», realizado por investigadores del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el 48,9% de la población de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social. La investigación, basada en encuestas presenciales a más de mil personas en todo el territorio nacional, advierte que dos de cada diez jóvenes no estudian ni trabajan, acumulando serias dificultades para acceder a ingresos estables, vivienda digna y servicios básicos de salud.
Informalidad laboral, desvinculación escolar y deserción
El informe académico hace especial hincapié en la ruptura del vínculo con las dos instituciones tradicionales de integración social: la escuela y el mercado laboral formal. En ese sentido, seis de cada diez encuestados no lograron completar la educación secundaria, panorama que condiciona directamente sus posibilidades de inserción en empleos registrados. De hecho, entre quienes logran trabajar, el 76,1% se desempeña en la economía informal o mediante tareas por cuenta propia, mientras que el 57% reconoció que sus ingresos no resultan suficientes para cubrir las necesidades mensuales del hogar.
- Desempleo y desvinculación: El 30,6% se encuentra desocupado y un tercio del núcleo vulnerable integra el grupo «Triple Ni» (sin estudio, trabajo ni búsqueda activa).
- Cobertura médica limitada: El 78% carece de obra social o prepaga, dependiendo de forma exclusiva de la atención en el sistema de salud público.
- Falta de movilidad social: El 87,5% confía en el valor de la educación, pero las obligaciones económicas tempranas dificultan la continuidad pedagógica.
Deterioro de la salud mental y brechas regionales en el país
Más allá del plano socioeconómico, el relevamiento de la UBA evidenció consecuencias directas sobre el bienestar emocional y la salud mental de este segmento poblacional. Más del 70% de las personas consultadas manifestó padecer episodios frecuentes de ansiedad o nerviosismo, en tanto que más de la mitad reconoció sentimientos de desgano y depresión. Por consiguiente, los autores del informe, encabezados por el investigador Juan Cruz Esquivel, concluyen que aunque las aspiraciones de progreso persisten, se amplía la brecha entre las expectativas juveniles y las oportunidades reales que ofrece el sistema para concretarlas.
