Inteligencia artificial y salud mental: estudian si los mensajes pueden revelar señales de riesgo
Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison trabajaron con textos escritos en teléfonos de 79 adultos con ideación suicida reciente.

La manera en que una persona escribe mensajes cotidianos podría contener señales que no siempre aparecen en una consulta o en un cuestionario. Un equipo de la Universidad de Wisconsin-Madison está estudiando si la inteligencia artificial puede analizar esos patrones de lenguaje y encontrar asociaciones con cambios en la ideación suicida.
El trabajo se realizó con 79 adultos que habían reportado ideación suicida reciente. Durante el estudio se recopilaron los textos que cada participante escribía en su teléfono cuando aparecía el teclado en pantalla, desde mensajes hasta otras interacciones digitales. El objetivo no era buscar una palabra concreta, sino observar patrones personales de comunicación.
Un modelo diferente para cada persona
Los investigadores no entrenaron un único sistema para todos los participantes. En cambio, construyeron modelos de lenguaje personalizados a partir de los textos de cada individuo.
Después, esos modelos fueron colocados en conversaciones simuladas con distintas personalidades virtuales. El equipo define este procedimiento como una especie de “prueba de estrés comunicativa”: la idea era observar si, frente a determinadas interacciones, aparecían formas de expresión vinculadas con la vulnerabilidad de cada participante.
Los resultados mostraron una asociación entre el lenguaje producido por esos modelos personalizados y los niveles de ideación suicida que los propios participantes habían informado mediante evaluaciones realizadas durante el estudio. Incluso una conversación neutral y cotidiana mostró una relación considerable con esas mediciones.
No alcanza con buscar determinadas palabras
El estudio plantea que el riesgo no siempre se expresa con frases explícitas. Otras investigaciones publicadas este año también encontraron que el lenguaje relacionado con el suicidio puede aparecer de formas muy diferentes en mensajes, búsquedas y conversaciones digitales.
Un trabajo con adolescentes, por ejemplo, identificó desde expresiones directas en primera persona hasta bromas o exageraciones, lo que muestra la dificultad de interpretar automáticamente este tipo de contenido.
Por eso, el contexto resulta central. Un mensaje aislado no permite determinar por sí solo qué está atravesando una persona.
Una investigación todavía experimental
Los propios autores presentan el trabajo como una prueba de concepto. El estudio todavía no fue revisado por pares y se realizó sobre una muestra pequeña y específica, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse directamente a toda la población.
Tampoco se trata de una aplicación que pueda instalarse para evaluar a otra persona ni reemplaza una valoración profesional.
Si este tipo de tecnología avanzara, además, tendría que resolver cuestiones sensibles relacionadas con privacidad, consentimiento y manejo de conversaciones personales, especialmente porque trabaja con información escrita en dispositivos de uso cotidiano.
