Horas críticas por Raúl Moyano: no encuentran rastros y crece el temor por un desenlace trágico
La búsqueda de Raúl Moyano atraviesa horas cada vez más críticas en Tucumán. El docente jubilado desapareció el lunes 12 de octubre en el cerro Ñuñorco Grande y, después de más de diez días de intensos operativos, todavía no hay rastros claros que permitan establecer qué ocurrió con él. El paso del tiempo, las dificultades del terreno y la ausencia de pistas alimentan la preocupación por un posible desenlace trágico.
A pesar del importante despliegue de policías, rescatistas especializados, baqueanos, montañistas y voluntarios, los rastrillajes no arrojaron resultados concluyentes. Los equipos recorren distintos sectores de la montaña, incluidos lugares de difícil acceso, pero hasta el momento no encontraron elementos que permitan reconstruir el recorrido del hombre desaparecido.
La incertidumbre aumenta porque, según relataron quienes participan de la búsqueda, no aparecieron restos de comida, papeles ni otras pertenencias que puedan servir como indicios. Incluso algunas posibles pistas que surgieron durante los operativos terminaron siendo descartadas.
Una montaña inmensa y un operativo cada vez más difícil
El Ñuñorco Grande presenta condiciones especialmente complejas para los rescatistas. Sus pendientes pronunciadas, paredes rocosas, precipicios y extensas zonas sin senderos definidos dificultan el avance y obligan a realizar recorridos de varias horas.
Uno de los equipos de búsqueda mantiene un campamento de avanzada cerca de la cumbre, al que se llega después de más de siete horas de ascenso desde el sector de Mula Corral. Desde allí, especialistas del Grupo Cero trabajan en sectores que requieren cuerdas y técnicas de rescate en montaña.
En total, cerca de 50 personas participan de las tareas, distribuidas en distintos puntos del cerro. Algunos permanecen en altura, mientras otros suben y bajan para relevar a sus compañeros y revisar nuevas áreas.

La falta de pistas profundiza la preocupación
La montañista y rescatista Sofía Sava expresó su desconcierto ante la ausencia de señales concretas, pese a la cantidad de sectores recorridos. A las dificultades naturales del terreno se suman las lluvias, que pueden borrar huellas, y el movimiento de animales que transitan por las mismas sendas.
El conocimiento de los baqueanos resulta fundamental para explorar lugares alejados de los recorridos habituales. Sin embargo, incluso quienes llevan años transitando el cerro reconocen su enorme extensión y complejidad.
“Yo lo recorro hace años y aún no lo conozco del todo”, señaló Cristian Mamaní, integrante de Defensa Civil y conocedor de la zona.
Durante uno de los operativos, dos rescatistas se dirigieron a verificar una señal de humo que podía representar una pista sobre el paradero de Moyano. Finalmente, la alerta resultó falsa.
Las horas pasan y la incertidumbre crece
Con cada jornada sin novedades, la situación se vuelve más angustiante. La prolongada ausencia de Moyano en un ambiente de montaña, sumada a las condiciones del terreno, hace crecer el temor por su integridad física.
No obstante, las autoridades no informaron un hallazgo que permita determinar qué sucedió ni existe confirmación de un desenlace fatal.
Mientras tanto, los equipos continúan recorriendo el Ñuñorco Grande con la esperanza de encontrar una señal que permita orientar el operativo. La búsqueda sigue activa, pero la falta de respuestas después de tantos días convierte cada nueva hora en un motivo de mayor preocupación.

