«Hay volúmenes tan elevados que el suelo no tiene capacidad de almacenar»

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Jorge García, doctor en Geología especializado en Hidrogeología, analizó la situación que atraviesa la provincia con las constantes lluvias.

Las fuertes lluvias registradas desde enero en Tucumán, han generado una saturación de los suelos, eliminando su capacidad de absorción. 

«Han sido intensas y persistentes los primeros tres o cuatros meses del año, ha llovido prácticamente lo que llueve todo el año, entonces comenzamos con un ciclo hidrológico recargado de excedente de humedad. Esto tiene que ver con los volúmenes que caen y la capacidad de almacenaje que tienen los suelos», explicó, Jorge García, especializado en Hidrogeología. 

También «tienen que ver las pendientes y las intensidades porque no es lo mismo que llueve 100 milímetros en un hora que 100 mm en un mes. Hay volúmenes tan elevados que el suelo no tiene capacidad de almacenar, se satura, el excedente escurre y genera transporte de sedimento, erosión y rotura de obras civiles«.

Los suelos en Tucumán

El Doctor en Geología indicó que en la provincia «hay suelos plásticos y arcillosos, o sea material con poros muy pequeñitos que absorben rápidamente la humedad y se saturan, pero también hay suelos arenosos, permeables, con muchos poros y que tienen una alta capacidad de almacenamiento». 

En este sentido, remarcó que «Tucumán tiene entre 10 y 14 cuencas grandes, es decir, todos los ríos van a drenar al dique frontal y esos ríos tienen materiales gruesos, porosos que tienen alta capacidad de almacenamiento. Lo que pasa es que la velocidad de circulación subterránea va con diferentes niveles y una lluvia intensa no tiene capacidad de almacenarse rápidamente y menos si estamos en alta pendiente, porque cada zona tienen un particularidad«.

Desplazamiento de suelos

García explicó que los continentes se mueven como balsas y se desplazan. «Eso se da en centímetros o milímetros por año. Después están los movimientos sísmicos y telúricos que a veces son imperceptibles. Las montañas se levantaron en procesos bruscos y lentos. Todo es dinámico, entonces cualquier obra que el hombre haga es mínimo en los tiempos geológicos y ninguna obra durará en la eternidad». 

«Venimos de un cambio climático que iba hacia lo seco y estas lluvias nos dicen que agua hay. Según lo que registran los meteorólogos y climatólogos, cada cinco o siete se dan períodos de sequía y después dos de mucha humedad, entonces cada vez hay más valores extremos», concluyó.

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