¿Hasta cuándo los tucumanos deberán soportar el olor a excremento de los multimillonarios azucareros?
Un fuerte olor nauseabundo volvió a sentirse este lunes en San Miguel de Tucumán y distintos puntos del área metropolitana, generando numerosas quejas de vecinos.
Este lunes volvió a repetirse una escena que los tucumanos conocen demasiado bien: un olor nauseabundo, similar al de excremento o materia orgánica en descomposición, se instaló en el aire de San Miguel de Tucumán y gran parte del área metropolitana. La situación, que se repite desde hace años, volvió a generar indignación en redes sociales y entre vecinos que denuncian que el aire se vuelve literalmente irrespirable durante varias horas.
Las quejas se multiplicaron durante la jornada. Usuarios de redes sociales describieron el ambiente como “insoportable”, “irrespirable” o directamente como “olor a mierda en toda la ciudad”, reflejando el hartazgo de miles de tucumanos que deben convivir con este fenómeno, que además causa el espanto de los turistas que llegan a la provincia.
Pero lo que para muchos parece un misterio tiene responsables conocidos desde hace décadas.
El negocio millonario detrás del mal olor
El origen del problema es la vinaza, un residuo líquido altamente orgánico que queda como subproducto de la producción de alcohol y bioetanol a partir de la caña de azúcar.
En Tucumán, donde los ingenios azucareros producen millones de litros de alcohol por año, la cantidad de vinaza generada es gigantesca. Este efluente suele ser arrojado o esparcido en campos cercanos a la capital y en distintas zonas de la provincia, lo que provoca emanaciones de gases con un olor extremadamente fuerte.
Cuando esa materia orgánica se descompone, libera vapores que el viento arrastra hacia la ciudad. En determinadas condiciones climáticas —especialmente cuando se produce inversión térmica— esos gases quedan atrapados sobre el Gran San Miguel de Tucumán y el olor se vuelve aún más intenso.
No se trata de un episodio aislado. En Contexto se ha advertido reiteradamente sobre esta problemática ambiental.
En distintas oportunidades se denunció que millones de litros de vinaza terminan en campos que rodean la capital, generando ese característico olor a podrido que invade la ciudad.
Incluso, en episodios anteriores se señaló que los tucumanos son obligados a convivir con este aroma nauseabundo cada temporada de calor, a medida que aumenta la producción de alcohol en los ingenios azucareros.
El problema, además, no es nuevo. Ya en años anteriores las autoridades ambientales reconocían que el olor provenía de los residuos de los ingenios azucareros y que la vinaza era uno de los principales factores detrás del fenómeno.
El silencio oficial y la impunidad empresarial
Lo más llamativo es que existen tecnologías para tratar la vinaza o convertirla en energía, evitando que se arroje a cielo abierto. Sin embargo, esas inversiones implican costos que muchos ingenios prefieren evitar.
Mientras tanto, los empresarios azucareros continúan acumulando millones gracias al negocio del azúcar y del bioetanol, mientras la población de Tucumán debe respirar durante días un aire impregnado de olor a cloaca.
Así, el llamado “Jardín de la República” termina convertido periódicamente en una gigantesca cloaca a cielo abierto, producto de decisiones industriales que priorizan las ganancias antes que la calidad de vida de más de un millón de personas.
Este jueves, como en tantos otros días de los últimos años, San Miguel de Tucumán volvió a quedar envuelta en ese olor nauseabundo que ya se convirtió en una marca involuntaria de la ciudad.
La pregunta que vuelve a surgir entre los vecinos es la misma de siempre: ¿hasta cuándo los tucumanos deberán soportar el olor de los negocios millonarios de los ingenios?

