Hallazgo en Turquía reaviva el debate sobre el Arca de Noé tras nuevos estudios arqueológicos
HALLAZGO. Especialistas sostienen que una montaña perdida en Turquía conserva el barco que salvó a las especies de animales del gran diluvio.
Una investigación realizada en la Formación Durupınar, en Turquía, volvió a instalar el debate sobre la posible ubicación del Arca de Noé. Un grupo internacional de investigadores sostiene que las últimas exploraciones con radar y perforaciones aportan nuevos indicios de que la estructura no sería una formación geológica natural, mientras que la mayoría de la comunidad científica mantiene la postura de que se trata de un fenómeno originado por procesos naturales.
El sitio investigado se encuentra en las cercanías del monte Ararat y consiste en una elevación con forma de embarcación que desde hace siglos despertó el interés de habitantes y exploradores. Sin embargo, las investigaciones sistemáticas comenzaron recién en las primeras décadas del siglo XXI con la participación de especialistas de distintos países.
Según publicó el diario británico Daily Mail, el equipo que examinó la Formación Durupınar concluyó que el montículo presentaría características incompatibles con una simple formación rocosa. Los estudios con radar detectaron capas estructurales, líneas rectas, intersecciones en ángulo recto y cavidades distribuidas a distintas profundidades.
Andrew Jones, fundador del proyecto Noah’s Ark Scans y estudioso del lugar durante tres décadas, afirmó que esos resultados contradicen la hipótesis de que la estructura sea un bloque de piedra caliza moldeado por la acción de glaciares, el agua y la erosión. Además, sostuvo que las perforaciones realizadas no permitieron comprobar la existencia de una roca madre sólida bajo el terreno, pese a que actualmente la formación se encuentra cubierta por sedimentos y vegetación.
A partir de esos elementos, Jones manifestó su convicción de que la Formación Durupınar correspondería a los restos enterrados del Arca de Noé y calificó los últimos estudios como una «nueva e irrefutable línea de evidencia» para sostener esa hipótesis.
Los investigadores también situaron el posible origen de la estructura en el período Calcolítico o Edad del Cobre, etapa en la que las sociedades comenzaron a reemplazar herramientas de piedra por metales. De acuerdo con los análisis del terreno, los rastros hallados coincidirían temporalmente con el surgimiento de las primeras grandes civilizaciones.
Entre los elementos analizados también se destaca la presencia de arcilla en una zona de alta montaña, un dato que, según los investigadores, podría indicar importantes cambios en los niveles de agua ocurridos hace miles de años, circunstancia que continúa siendo objeto de estudio.
Otro de los aspectos que llamó la atención es el tamaño de la formación. El relieve posee aproximadamente 150 metros de longitud, una dimensión que, según los impulsores de la investigación, guarda relación con las medidas atribuidas al Arca de Noé en antiguos textos.
Lauren Witzke, directora de marketing y recaudación de fondos de Noah’s Ark Scans, señaló al Daily Mail que la capa superficial del sitio presenta un avanzado deterioro y que el barro endurecido mantiene cohesionada la estructura. No obstante, afirmó que las capas inferiores aparentan conservarse en mejores condiciones y que el equipo considera haber identificado un posible lecho de madera petrificada.
Pese a estos resultados, la hipótesis continúa siendo motivo de controversia. La mayor parte de los geólogos y arqueólogos consultados sostiene que la Formación Durupınar corresponde a una estructura natural generada por procesos geológicos.
En contraposición, los integrantes del proyecto Noah’s Ark Scans argumentan que las nuevas imágenes de radar, las perforaciones, las muestras obtenidas del subsuelo y el hallazgo de fragmentos de cerámica en las inmediaciones justifican la realización de nuevas investigaciones para determinar el verdadero origen de la formación ubicada en las montañas de Turquía.

