Fúnez, al límite tras la suspensión: «¿Qué vamos a esperar? ¿Que termine alguien muerto?»
El legislador provincial y dirigente de Concepción FC apuntó sin filtro contra el arbitraje tras los violentos incidentes que suspendieron la definición del Apertura ante Deportivo Graneros, con gases lacrimógenos y balas de goma de por medio.

La gran final del Torneo Apertura «Martín Macheta Robles» de la Liga Tucumana, entre Concepción FC y Deportivo Graneros, terminó en escándalo este lunes en la cancha neutral de Deportivo Aguilares. Con el marcador 0 a 0 al cabo del primer tiempo, el partido fue suspendido cuando ambos planteles se retiraban a los vestuarios y se desató una batalla campal que terminó con gases lacrimógenos y balas de goma en escena. En medio de la conmoción, el legislador provincial y dirigente de Concepción FC, Carlos Fúnez, y el entrenador del equipo, Mario Suárez, dispararon munición gruesa contra el arbitraje y denunciaron que hubo jugadores propios heridos en medio de los incidentes. «La verdad que es con mucha angustia, con mucha amargura», resumió Suárez apenas se confirmó la suspensión.
El más duro fue Fúnez, que no dudó en responsabilizar a los jueces por lo sucedido. «Los árbitros son los culpables de las injusticias que hay adentro de la cancha. Lamentablemente, nos tenemos que comer que, encima de las injusticias, nos están llevando para que gane uno de los clubes en contra nuestro», disparó, antes de lanzar la frase más fuerte de la tarde: «¿Qué vamos a esperar? ¿Que termine alguien muerto? Eso vamos a tener que esperar para que la gente de la Liga entienda que no se puede más». El legislador contrapuso ese presente con la historia reciente del club: recordó que Concepción disputó finales en 1992, 1994, 2003 y 2004 sin un solo hecho de violencia «porque los árbitros estaban en el nivel que correspondía», a diferencia de las dos últimas definiciones —ante Tucumán Central el año pasado y ahora ante Graneros— marcadas por la polémica arbitral. «Siempre que empieza el campeonato ya dicen quién va a ser el campeón. El año pasado decían que era Tucumán Central y este año decían que era Graneros. Entonces, ¿para qué participamos, para qué jugamos?», cuestionó.
Sobre los incidentes puntuales, Fúnez sostuvo que personal de seguridad privada de Deportivo Graneros agredió a los futbolistas de Concepción cuando se retiraban al vestuario y les arrojó gases lacrimógenos, en un episodio que calificó de «una locura». El dirigente también salió a responder las versiones que apuntan contra la organización: aseguró que la cancha de Aguilares fue definida de común acuerdo entre los clubes y la Liga, y que ni el estadio ni el operativo policial —unos 120 efectivos para más de 3.500 o 4.000 hinchas llegados desde Concepción— tuvieron responsabilidad en los hechos. En cambio, volvió a cargar contra el arbitraje con un ejemplo concreto: acusó al árbitro de marcar diez pasos de barrera en los tiros libres a favor de Graneros y solo siete cuando le correspondía a Concepción. «Es una vergüenza. Los árbitros no pueden dirigir más así. El comité de la Liga tiene que descabezar el Colegio de Árbitros, porque es una corrupción total», reclamó, y adelantó que si se dispone jugar los 45 minutos restantes sin público, el club pedirá el cambio del juez: «Este árbitro no nos puede volver a dirigir».

Suárez, en tanto, centró su descargo en la integridad física del plantel. Contó que cinco o seis jugadores debieron ser revisados por los médicos tras un tumulto entre futbolistas de ambos equipos que derivó en una represión policial con gases y afectó a la mayoría del plantel. «Sabíamos que podía pasar algo mayor en el segundo tiempo si seguíamos así. Además, teníamos jugadores heridos con balas de goma, en la cara, en el ojo. Estábamos preocupados, no sabíamos qué le podía pasar: se lo llevaron solo y quedó tirado en la cancha, no nos avisaron nada», relató, y remarcó que resignó una ventaja deportiva para proteger a sus futbolistas: «Preferimos cuidar la integridad de la gente, más allá de que eso no se entienda».
El entrenador también apuntó al arbitraje como el origen del conflicto. Aseguró que, tras un comienzo dominante de Concepción, el árbitro empezó a cobrar faltas inexistentes y llegó a decirles en la cara a varios jugadores —entre ellos Mauro Galván y Matías Barboza— que no se pusieran duros porque ya sabían que Graneros tenía que salir campeón. «Tengo cuatro o cinco jugadores llorando, y un futbolista no te va a mentir con algo así», afirmó Suárez, que además fue expulsado por una «supuesta amenaza al árbitro que nunca existió» y debió ver el resto del primer tiempo desde el banco. El técnico lamentó que estos episodios «maten el esfuerzo» de un club que llena su cancha partido tras partido pese a una entrada de $15.000, y que —aseguró— «es el equipo que más beneficio le da hoy al fútbol tucumano». Sobre los 45 minutos que restan, dijo que la decisión queda en manos de la Liga, y cerró con un mensaje a los hinchas: «Que nos quedemos tranquilos, que desde lo dirigencial van a hacer todo para que este partido no nos perjudique».
