«Fueron muchos meses de miedo»: la pesadilla usurera que sufrió una familia tucumana tras pedir dinero a dos prestamistas
Los dueños de un local gastronómico de barrio Sur pidieron 6 millones de pesos a dos conocidos y terminaron pagando más de 16 millones bajo un esquema de intereses usureros de hasta 100 mil pesos diarios. La pesadilla de los comerciantes incluyó acoso telefónico, agresiones físicas y una violenta intimidación armada en su propio domicilio. La decisión de la Justicia.

Foto MPF.-
Lo que comenzó como un auxilio financiero informal para sostener un emprendimiento gastronómico se transformó en un infierno de violencia, despojo económico y amenazas. Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, los dueños de un comercio del rubro gastronómico de San Miguel de Tucumán acudieron a dos conocidos que prestaban dinero para solicitar la suma de 6.000.000 de pesos. El acuerdo verbal estipulaba la devolución de 7.500.000 pesos en cuotas mensuales fijas con vencimiento los días 30 de cada mes. Sin embargo, detrás del crédito informal se escondía una trampa usurera con intereses punitorios de 60.000 pesos por cada día de atraso, una cifra que los prestamistas elevaron de forma arbitraria a 100.000 pesos diarios ante las primeras dificultades de pago.
Frente a las demoras en las cuotas, los dos hermanos prestamistas, de 28 y 35 años, desataron un plan sistemático de intimidación y hostigamiento mediante llamadas telefónicas y constantes mensajes amenazantes. A través de este mecanismo de presión, doblegaron la voluntad de la pareja y lograron despojarlos de una suma que asciende a cerca de 16.000.000 de pesos entregados mediante transferencias bancarias y dinero en efectivo. No conformes con exigir más de dos veces y media el monto original, los extorsionadores forzaron a las víctimas a entregarles un teléfono celular y una motocicleta, obligando al comerciante a firmar el formulario 08 para concretar la transferencia del vehículo.
La escalada de violencia no se limitó al terreno económico. A comienzos de este mes, la situación alcanzó su punto más crítico cuando los acusados, acompañados por un tercer cómplice, se presentaron en el domicilio de los comerciantes, ubicado en el barrio Sur. Intentaron ingresar a la fuerza a la propiedad e intimidaron con un arma de fuego a la mujer, quien en ese momento se encontraba sola en la vivienda junto a su hijo de tan solo cuatro años. A su vez, el dueño del local gastronómico sufrió agresiones físicas directas, registrando golpizas por parte de los prestamistas.
El caso fue tomado por la Unidad Especializada de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad II del Ministerio Fiscal, conducida por el fiscal Diego Hevia. Durante la audiencia de formulación de cargos, la auxiliar de fiscal Lucía Inés Ruiz acusó formalmente a los dos hermanos como coautores de usura agravada por la virtualidad en concurso real con extorsión.
Al describir el accionar de los imputados, la representante del Ministerio Fiscal expuso: «Entre diciembre de 2025 y enero de 2026 dos conocidos por prestar sumas de dinero aprovecharon la necesidad económica de las víctimas. Por tal motivo, le otorgaron un préstamo informal de $6.000.000 mediante un acuerdo verbal donde les hicieron prometer intereses evidentemente desproporcionados con su prestación consistente en la devolución de $7.500.000 en cuotas mensuales, venciendo los 30 de cada mes más un interés punitorio de $60.000 por cada día de atraso (que posteriormente varió a la suma de $100.000). A partir del momento en que los damnificados comenzaron a sufrir atrasos en los pagos, los acusados iniciaron un plan sistemático de intimidación mediante llamadas y mensajes amenazantes de hostigamiento donde lograron doblegar la voluntad de los involucrados obligando a entregarles hasta la fecha una suma que asciende a los $16.000.000 en transferencias y efectivos, además, de una motocicleta obligando a firmar el formulario 08 y un teléfono celular».
Asimismo, Ruiz detalló el violento episodio registrado en el domicilio familiar: «Actuaron junto a un tercero a través de un esquema de cobro extorsivo que incluyó el uso de una pistola para intimidar a una mujer, que se encontraba sola con un hijo de cuatro años, e intentaron ingresar a la fuerza a su vivienda».
Durante la audiencia, el comerciante afectado brindó un desgarrador testimonio sobre el impacto de los ataques: «Fueron muchos meses de miedo donde se fueron las ganas de proyectar. Es verdad que los conocía pero nunca consideré pasar esto. Hasta mi propio empleado no quiere trabajar por cómo me pegaron».
Tras escuchar las pruebas expuestas y los testimonios, el juez interviniente consideró que los hechos investigados revisten un carácter grave y reiterado, destacando la magnitud del daño patrimonial a resarcir. Por este motivo, el magistrado resolvió hacer lugar al pedido de la Fiscalía y dispuso la prisión preventiva por el término de 45 días para ambos hermanos. Finalmente, desde el Ministerio Fiscal confirmaron que la investigación continúa abierta y que otros dos cómplices vinculados a la red de cobranza extorsiva ya fueron aprehendidos.
