Fin de una era: la cárcel de Devoto quedó casi deshabitada tras el traslado de 1.400 presos a Marcos Paz

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El Servicio Penitenciario Federal ya derivó al 93% de los internos al Complejo Penitenciario Federal VIII.

La histórica cárcel de Villa Devoto está a punto de cerrar sus puertas de manera definitiva. En un operativo sin precedentes, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) ya trasladó a más del 93% de sus internos hacia el nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. En la quinta jornada de la mudanza, que comenzó el pasado domingo 11 de octubre, fueron derivados otros 207 detenidos, elevando la cifra a 1.400 alojados en la flamante unidad sobre un total de 1.500 presos que albergaba el penal porteño.

El Ministerio de Seguridad de la Nación definió la maniobra como un hito «histórico», enmarcado en la ambiciosa reorganización de la infraestructura penitenciaria federal. La logística fue ejecutada por un Comando Unificado compuesto por las cinco fuerzas federales. Al respecto, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, destacó que el grueso del traslado se completó en menos de una semana y bajo un esquema de «máximo control».

La planificación de cada movimiento, avalada por la Resolución 1018/2026, se realiza en base al perfil criminológico de los internos. Una vez que las instalaciones de Devoto queden completamente vacías, las autoridades confirmaron que también se llevará a Marcos Paz a unos 350 detenidos que actualmente permanecen alojados en comisarías y alcaidías de la Policía de la Ciudad.

La megaobra en Marcos Paz y el futuro del predio

El nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII ocupa un inmenso terreno de 80 hectáreas y cuenta con cuatro unidades de máxima seguridad con capacidad para albergar a 2.232 internos. La construcción fue impulsada por la Ciudad de Buenos Aires, que luego entregó las llaves al Ministerio de Seguridad de la Nación.

El proyecto nació a partir de un convenio firmado en 2018 que estimaba un costo de US$ 130,2 millones. Si bien la mudanza estaba prevista para 2020, la obra estuvo paralizada durante cinco largos años. Recién se reactivó en diciembre de 2024, cuando la Ciudad adjudicó su finalización a la empresa CRIBA SA por $ 96.984,8 millones. «Histórico. Ya es una realidad el desalojo de la Cárcel de Devoto», celebró en las últimas horas el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

Con el traslado en su etapa final, resta definir el destino del imponente predio de 4,6 hectáreas ubicado entre las calles Bermúdez, Pedro Lozano, Desaguadero y Nogoyá, cuyo dominio corresponde al Estado nacional. El proyecto urbanístico de 2018 preveía destinar un 65% de la superficie a espacios verdes y públicos y el 35% restante a la construcción de viviendas. Sin embargo, cualquier modificación en la zonificación requerirá la aprobación de la Legislatura porteña. Además, por haber alojado a presos políticos durante la última dictadura militar y haber sido el escenario de la trágica Masacre del Pabellón Séptimo en 1978, diversos organismos proponen que algunos sectores del complejo queden protegidos como sitio de la memoria.

El capítulo judicial del megaoperativo

El operativo no estuvo exento de tensiones en los tribunales. La Procuración Penitenciaria de la Nación interpuso un hábeas corpus colectivo para frenar los traslados, recurso que fue rechazado en primera instancia por el juez Santiago Bignone y, posteriormente, por la Sala V de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional.

Los camaristas reconocieron que no se respetó el protocolo de aviso previo a las defensas, pero argumentaron que devolver a los internos a Devoto solo agravaría sus actuales condiciones de detención. Tampoco dieron por acreditadas las presuntas dificultades para continuar con los estudios universitarios y valoraron las gestiones realizadas para habilitar un espacio del programa UBA XXII en el nuevo penal. Para evitar futuros conflictos, la Justicia ordenó que de ahora en adelante el SPF comunique cada traslado a jueces y defensas con 72 horas de anticipación y garantice el ingreso inmediato de la Procuración para monitorear las condiciones.

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