Fatiga, aislamiento y malas notas: el círculo vicioso que empieza con una mala noche de sueño

0

El estudio de la Universidad de Davis comprobó que los niños con síntomas depresivos y ansiosos rinden peor.

   

Fatiga, aislamiento y malas notas: el círculo vicioso que empieza con una mala noche de sueño

«Esperábamos que el sueño fuera importante, pero no que destacara de forma tan clara frente a otros factores de estilo de vida, sobre todo el tiempo de pantalla», señaló Jason Smucny, autor principal del estudio de la Universidad de California en Davis, en Estados Unidos. En el informe publicado por Euronews, los investigadores se mostraron sorprendidos tras el análisis de cuatro factores de estilo de vida: calidad del sueño, tiempo de pantalla, actividad física y dieta. La relación entre la salud mental y las habilidades académicas y sociales en niños de 10 a 13 años fueron las estudiadas.

El equipo, en lo relativo al rendimiento académico, dio participación a 6.000 participantes y más de 7.000 en problemas sociales. Comprobaron que los niños y adolescentes con síntomas de depresión, ansiedad o experiencias de tipo psicótico tendían a obtener peores resultados, tanto en lo académico como en lo social. Los investigadores apuntan varias posibles explicaciones de por qué el sueño tiene un efecto tan marcado.

Razones

Los autores señalan que dormir mal se asocia con fatiga durante el día, problemas de atención y un peor funcionamiento ejecutivo, aspectos todos ellos clave para el rendimiento escolar.

En el ámbito social, el sueño también podría ser un factor central, ya que las alteraciones del descanso pueden agravar el aislamiento y la irritabilidad, lo que dificulta que los adolescentes mantengan relaciones sanas.

Las preocupaciones

«Es comprensible que padres, educadores y profesionales sanitarios se centren en síntomas como la ansiedad y la depresión», afirmó la autora sénior del estudio, Tara Niendam.

«Pero lo que a menudo importa más a los jóvenes y a sus familias es cómo esos síntomas afectan a la vida cotidiana, cómo rinden en el colegio, se relacionan con sus amigos y afrontan los retos diarios. Este estudio sugiere que el sueño puede ser una de las vías que conectan la salud mental con esos resultados en la vida real», estimó Niendam.

Añadió que el sueño es un aspecto sobre el que los padres y las familias pueden intervenir. «Aunque no resolverá todos los problemas de salud mental, unos hábitos de sueño saludables son una forma práctica de apoyar el bienestar emocional y el funcionamiento diario de un niño», destacaron los investigadores. 

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *