Evalúan cambiar al vocero presidencial y limitarán sus conferencias de prensa
La interna en el Poder Ejecutivo volvió a cobrar intensidad tras los recientes traspiés comunicacionales del vocero presidencial Adrián Ravier.

La continuidad de Adrián Ravier al frente de la portavocía ingresó en una fase de revisión técnica y política tras los roces acumulados con la conducción libertaria. La relación entre el funcionario y la secretaria general, Karina Milei, se mantuvo distante desde su desembarco en reemplazo de Manuel Adorni. De esta manera, las desavenencias operativas y la falta de alineamiento directo terminaron por minar la confianza de la mesa chica de Balcarce 50.
El detonante de la crisis interna ocurrió cuando Ravier confirmó erróneamente el desplazamiento de Santiago Caputo del área de comunicación digital en favor del cineasta Santiago Oría. Asimismo, la rectificación obligada a través de redes sociales —donde el vocero aclaró que no existieron modificaciones en el organigrama del Ejecutivo— no logró frenar el malestar. Por lo tanto, en el entorno presidencial consideraron la filtración como un error no forzado que distorsionó la agenda pública.
Estrategia electoral, rol de Santiago Caputo y cambios en el formato
Por su parte, el frente interno prioriza evitar cortocircuitos que comprometan el diseño de la campaña para la reelección de Javier Milei. De hecho, pese a las disputas por el control audiovisual y las redes sociales entre los distintos sectores libertarios, fuentes gubernamentales ratificaron que Caputo conservará un rol protagónico en la conducción estratégica del espacio. En consecuencia, la mesa ejecutiva resolvió congelar cualquier desplazamiento abrupto que altere el esquema de trabajo.
Además, mientras se proyecta la candidatura de Ravier a la gobernación de La Pampa como una vía de salida ordenada, el Gobierno analiza reformular el formato de las alocuciones oficiales. En consecuencia, se estudia espaciar las apariciones semanales o transformarlas en recorridas federales por las provincias para descomprimir la presión mediática.
