Extremo operativo a más de 3.000 metros para hallar a Raúl Moyano

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A dos semanas de la desaparición del docente jubilado en el cerro Ñuñorco, un operativo de más de 100 personas enfrenta temperaturas bajo cero, nieve y senderos inaccesibles. Los testimonios compartidos en FM latucumana 95.9, de quienes abastecen y arriesgan su vida en la montaña revelan la dureza del rescate y el pedido urgente de ayuda.


Se cumplieron dos semanas de la desaparición de Raúl Moyano, un docente jubilado tucumano de 59 años radicado en el sur del país (entre Neuquén y Río Negro). Moyano había viajado a Tucumán por motivos familiares y aprovechó la ocasión para cumplir el sueño de ascender al cerro Ñuñorco, un desafío montañoso ubicado a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar.

Ascendió cerca del mediodía y registró su último contacto a las 17:30 horas, momento en que envió un video envuelto por una densa niebla. Al no regresar a la hora estimada (alrededor de las 21:00 horas), su familia radicó la denuncia y se activó un imponente despliegue que involucra a la Policía, Grupo Cero, Gendarmería Nacional, bomberos, rescatistas, montañistas y vaqueanos.

El operativo cuenta con la colaboración de vecinos y especialistas locales como Lucas Delgado, integrante de Cabalgatas Azur Cubasí, quien junto a su equipo se encargó del traslado de víveres a las patrullas que acampan en la cumbre. Delgado describió la extrema complejidad del terreno y el sufrimiento de quienes pernoctan en la altura: «Nos encargamos más que todo de llevar lo que son provisiones, víveres para la gente que está alojada arriba haciendo noches muy duras donde hay noches que hace temperaturas bajo cero, muy difíciles de pasar».

El tránsito por la montaña representa un peligro constante tanto para los rescatistas como para los animales de carga. Sobre los caminos hacia la cima, Delgado detalló: «Son caminos para trekking que normalmente no son para caballos y bueno, para llevar cargas también es muy complicado. Hay zonas en las que hay que descargar los caballos, pasarlos y después volver a cargarlos».

Las inclemencias del tiempo, agravadas por nevadas y lluvias constantes en el marco del fenómeno de El Niño, pusieron a los propios colaboradores al límite del colapso físico: «Primero nos agarró la lluvia al ascender, hubo nieve… estuvimos mojados. Hicimos una parada en un puesto de un lugareño que él no estaba pero nos lo prestó para hacer fuego y secarnos porque estábamos al borde prácticamente de la hipotermia». Los pies estaban empapados, no me quiero imaginar la gente que estuvo allá arriba y está hace varios días».

El rastreo se ha concentrado principalmente en la ladera sur del cerro. Según explicaron los baqueanos, la falta de visibilidad por las nubes bajas y la niebla pudo haber desorientado a Moyano al momento del descenso: «Una posibilidad muy grande es que, por ejemplo, uno cuando está en la cumbre se ven las luces de lo que vendría a ser Santa Lucía, Monteros… por ahí uno de noche no dimensiona muy bien las distancias y por ahí es una posibilidad de que él haya pensado que eso eran las luces de Tafí y se haya alargado».

Pese a la hostilidad del clima, el esfuerzo humano de la comunidad no ha cesado: «Hay muchos lugareños que fueron tres días que se adentraron en el cerro, ellos son las personas que más conocen y lo buscaron de forma desinteresada».

Para sostener a las patrullas que permanecen en los puestos de altura como Cabra Corral o la cumbre del Ñuñorco, se solicitó el apoyo de la comunidad con insumos específicos: «Para la gente que está acampando arriba es muy necesario el tema de algunas donaciones, necesitan recambios de bolsas de dormir porque se les moja todo y están en constante recambio».

A pesar de que el paso de los días torna la situación cada vez más crítica, la búsqueda de Raúl Moyano se mantiene firme e inclaudicable en las laderas del cerro.


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