Escándalo en la Iglesia: el Vaticano ratificó la culpa de un cura de San Isidro por abuso y lo apartó de por vida

El presbítero Damián Rodríguez Alcobendas (Revista Nordelta)
El Vaticano confirmó la culpabilidad de un sacerdote de la Diócesis de San Isidro acusado de abuso de un menor y le impuso durísimas sanciones: no podrá ejercer ningún oficio eclesiástico, tiene prohibido acercarse a menores y, si incumple las penas, podría ser expulsado definitivamente del estado clerical.
La decisión fue comunicada por el Colegio para el Examen de los Recursos en Materia de Delitos Graves de la Santa Sede al obispo Guillermo Caride, tras rechazar la apelación presentada por el presbítero Damián Rodríguez Alcobendas, de 68 años.
El fallo ratificó que el sacerdote es culpable de un delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor y confirmó todas las sanciones ya impuestas. Entre ellas, la prohibición perpetua de ejercer cualquier oficio eclesiástico, incluso tareas administrativas, directivas o de gestión en parroquias, seminarios e institutos. También se le restringió de manera definitiva el ejercicio de la docencia y cualquier función de tutoría o asesoramiento vinculada a menores.
Además, la Santa Sede dispuso una prohibición de cinco años para el ejercicio público del ministerio sacerdotal. El comunicado oficial advierte que, en caso de incumplimiento de estas penas, se avanzará con la dimisión del estado clerical.

Rodríguez Alcobendas fue noticia en la pandemia por bendecir las casas del barrio Nordelta desde la caja de una 4X4
Desde el Obispado de San Isidro expresaron su cercanía con la víctima y pidieron perdón por el daño causado, al tiempo que reafirmaron su compromiso de acompañamiento y de acción ante este tipo de delitos.
Rodríguez Alcobendas, con más de 40 años de trayectoria como sacerdote, fue párroco en distintas localidades de la zona norte bonaerense y en Tierra Santa. También había ganado notoriedad pública durante la pandemia, cuando bendecía casas del barrio Nordelta desde la caja de una camioneta 4×4 durante la cuarentena estricta.
La resolución del Vaticano marca un nuevo capítulo en una causa que sacudió a la Iglesia local y que ahora quedó sellada con una condena canónica definitiva.
