Es programador y creó un mapa detallado de Buenos Aires en pixel art con tesoros escondidos
El proyecto recrea toda la ciudad con estética de videojuego. Permite recorrerla sin buscador ni nombres de calles e incluye referencias que el usuario debe descubrir.

Nicolás Poore convirtió a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) en un mapa interactivo de pixel art. El proyecto recrea hasta el último detalle y propone recorrerla como si fuera un videojuego: sin buscador de direcciones, sin nombres de calles, pero con todos los monumentos y sitios emblemáticos, junto con algunos secretos escondidos y pequeños tesoros urbanos para descubrir.
Poore, de 26 años, es desarrollador full stack y programa más o menos desde que pudo usar un teclado. “Desde los 7, 8 años escribía HTML y CSS para estilar mi página de Neopets”, contó a TN Tecno.
El mapa pixel art de CABA nació a partir de una inquietud técnica y creativa: probar hasta dónde podía llegar la programación asistida por IA en una propuesta de gran escala e inspirada en un proyecto de similares características.

Cómo se hizo el mapa completo de Buenos Aires en pixel art
“Como todo en la programación, desglosarlo en tareas más pequeñas o desafíos más chicos fue el primer paso”, explicó Poore.
El desarrollo tuvo tres etapas principales: conseguir las imágenes satelitales de Buenos Aires, transformarlas en una estética pixel art o ilustrada y convertir todo ese material en un mapa interactivo.
“Para conseguir las imágenes satelitales, usé el API de Google Maps y con inteligencia artificial armé como una maqueta para mí mismo con los límites de Buenos Aires. A partir de ahí, fue necesario crear una cuadrícula y dividir la ciudad en secciones de más o menos 150 por 150 metros. Recién ahí, armé un script para ir capturando todas las distintas imágenes”, detalló.
La escala del proyecto fue uno de los mayores desafíos. Abarcar toda CABA implicó alrededor de 6500 imágenes. “Después tuve que conectarlas sin que se noten los bordes y usé Gemini para transformarlas en estilo ilustrado. Así hice unas 150, más o menos. Las mejores, las que más me gustaron, las usé para entrenar otro modelo de generación de imágenes con IA para que los resultados sean más consistentes. Así entrené a ese modelo para que genere las imágenes individuales y que rellene los espacios vacíos y las transiciones entre celda y celda para que sean lo más fluidas posibles y que no se le noten las costuras”, explicó Nicolás.
Gran parte del proceso se transformó en un trabajo casi artesanal, imagen por imagen: “Fue un laburo manual, ir viendo qué pasó y corregirlo para cada caso puntual”, reveló y agregó: “Finalmente, una vez que estuvieron todas las imágenes hechas, fue simplemente cuestión de crear el mapa en sí, y generar varias imágenes de distintas resoluciones, más grandes, más chicas, para poder tener diferentes niveles de zoom y mostrar más o menos detalles de la ciudad”.
Un mapa para perderse y descubrir tesoros escondidos
Poore contó a TN Tecno que decidió que el mapa no tuviera funciones clásicas como buscar una dirección, o que estén los nombres de las calles o plazas: “La idea es que el usuario explore la ciudad, se oriente por avenidas, parques, edificios y referencias visuales, y descubra detalles durante el recorrido. La idea es explorar la ciudad y perderte”.
Esa decisión también define el tono del proyecto como una experiencia lúdica. “El usuario puede reconocer zonas conocidas o descubrir lugares inesperados. Si querés encontrar tu casa, ¡suerte! Encontrala vos, en vez de simplemente poner tu dirección, ver tu casa y listo. Intentá ubicarte y buscar una avenida y ver cómo llegas. Como extra, capaz en el medio encontrar alguna que otra sorpresa“, indicó.
Poore se refirió a que en el mapa incluyó varios Easter eggs o referencias escondidas. El más importante, según el desarrollador, es el subte: “Aparecen las líneas actuales y, si presionás Shift+S, también las que habían sido planeadas originalmente y no se construyeron”, reveló.
Pero también hay otros que el usuario debe descubrir por su cuenta y completar el tablero de los secretos encontrados. Por ejemplo, quien sea detallista puede descubrir a Diego Maradona en una esquina emblemática, o sorprenderse con Charly García en un rincón de Villa Crespo. “Hay sorpresas en distintos puntos de la ciudad, como en el Obelisco o el Palacio de Aguas. Otras están en lugares más o menos icónicos para que la gente encuentre y se pierda un poco y pueda ir también como trackeando cuántos les faltan y cuántos ya tienen. A ver si los encuentran todos”, desafió.
Una pista: buscar en los estadios de fútbol.

Inteligencia artificial, programación y herramientas internas
El proyecto funcionó como un experimento personal sobre el uso de IA en programación. Poore no la usó solo para generar código final, sino para construir herramientas internas que facilitaran el trabajo.
“Fue mi primer gran proyecto con mucha AI”, dijo. Destacó una diferencia clave con los anteriores: “Uno de los usos que le di fue para crear herramientas intermedias que no tienen nada que ver con el código final”, explicó. “Cuando algo me llevaba mucho tiempo, le pedía a la IA que me haga una herramienta hacerlo más rápido”.
Uno de esos casos fue el tratamiento del agua en el mapa, que aparece con un color azulado fuerte, cercano a la estética de un videojuego.
Para lograrlo, tuvo que marcar de manera manual las zonas correspondientes y creó herramientas propias para pintar, seleccionar bordes y trabajar sobre los píxeles.

¿Habrá mapas de otras ciudades?
Poore pensó en expandir el proyecto al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) o replicarlo en otras ciudades, pero por ahora no está en sus planes inmediatos. La razón principal es la escala, el costo y el tiempo que exige el proceso.
“Lo pensé. Mi idea original no era hacer solo Buenos Aires, sino tal vez el AMBA entero. Y evalué hacer otras ciudades más chicas, como La Plata o Mar del Plata”, contó. “Pero por el momento creo que no. Obviamente, además, bueno, crear todo esto es bastante costoso, entrenar a las AI y generar todas las imágenes y demás me costó plata”, explicó.
Si bien algunas marcas pueden aparecer de manera accidental en el mapa porque estaban en las imágenes satelitales originales, Poore no tiene intención de incorporar publicidades en el mapa.
En el fondo, el proyecto combina amor por Buenos Aires, curiosidad técnica y una forma distinta de recorrer la Ciudad. “No tenía un objetivo puntual. Lo hico más que nada como un experimento para mí, para cambiar un poco ese chip de programación pre-AI y ver cómo funcionaba esa otra cosa. Y me gusta mucho Buenos Aires y me pareció un proyecto copado. Más que nada como entretenimiento”, resumió.
El mapa, que además se oscurece cuando se hace de noche y cambia con el clima, se puede navegar en caba.nicolaspoore.com/
