Encuesta nacional: cae la imagen de Milei y crece el rechazo a la reforma laboral
Un estudio de Hugo Haime muestra desgaste en gestión, economía y apertura importadora, mientras la reforma laboral se ve cada vez más como una ley proempresaria.

El último estudio nacional de opinión pública de Hugo Haime & Asociados (1200 casos, febrero 2026) marca un punto de inflexión para el gobierno de Javier Milei: caen la imagen, la aprobación y las expectativas, mientras se consolida el rechazo social a la reforma laboral y la apertura importadora.
Milei, en su piso de aprobación
Según el informe:
- Aprobación de gestión: 41%, cinco puntos menos que en diciembre. El trabajo señala que Milei se acerca otra vez a su «piso histórico» (37-41%).
- Imagen personal: 44%, seis puntos abajo.
- Capacidad para gobernar: solo 33% cree que «sabe gobernar», seis puntos menos; 16% dice que tiene buenas ideas pero no sabe hacerlo y 48% que tiene «malas ideas».
- Clima social: el 64% percibe un clima negativo. La «bronca» trepa al 37%, la esperanza cae al 30%.
En el posicionamiento político, el 41% se define hoy como adherente al Gobierno (baja 5 puntos) y el 49% como opositor. Dentro de estos, el 45% son «opositores duros».
Inflación, ingresos y modelo económico.
La encuesta confirma que el eje del malestar es económico:
- Problemas cotidianos: 45% menciona inflación y 39% bajos salarios como preocupaciones principales.
- De cara al final del mandato, el 39% imagina una Argentina «pujante, con crecimiento de la clase media», pero el 57% cree que el país va hacia la «latinoamericanización y la pobreza».
Reforma laboral: mayoría en contra y vista como proempresarial
En pleno debate parlamentario, la reforma laboral aparece claramente desgastada:
- Solo el 37% cree que generará más oportunidades laborales; 56% dice que no.
- El acuerdo neto con la ley es de 36% a favor vs. 55% en contra.
- El 46% considera que beneficia a los empresarios , solo el 9% a los trabajadores; 26% cree que podría favorecer a ambos. Entre ex votantes de Massa, prácticamente no hay quien vea beneficios para los asalariados.
Entre quienes votan a Milei en el balotaje, el apoyo sigue siendo mayoritario, pero cae: 70% cree que la reforma creará empleo (seis puntos menos que en diciembre) y 71% dice estar de acuerdo, con 20% ya en contra.
Importaciones y miedo al cierre de empresas
La apertura comercial también empieza a chocar con el humor social (pág. 29-30):
- 63% cree que la entrada de productos importados genera cierre de empresas y despidos (cinco puntos más que en la medición anterior); Solo el 33% prioriza que siguen entrando porque «bajan los precios».
- El 58% piensa que el cierre de empresas y la pérdida de empleo «va a suceder cada vez con más frecuencia»; El 36% lo ve como algo temporal.
Incluso entre protestas de Milei crece la preocupación por las importaciones: el rechazo dentro de ese grupo aumentó de 30% a 36% en tres meses.
Dirigentes sin saldo positivo y reacomodo en la oposición
El estudio subraya que ningún dirigente nacional tiene hoy imagen neta positiva:
- En la punta están: Milei (44%), Patricia Bullrich (43%), Cristina Kirchner (43%) y Axel Kicillof (42%).
- Más atrás: Mauricio Macri (35%), Sergio Massa (33%), Karina Milei (33%).
- Por debajo de 30 puntos: Victoria Villarruel (29%), Daniel Scioli (27%), Máximo Kirchner (26%).
Este mes cayeron las imágenes de Milei, Bullrich y Macri, mientras suben las de Cristina y Kicillof.
Un Mileísmo de «40 puntos» y una sociedad partida en dos
La conclusión del informe es que Milei mantiene un núcleo duro de apoyo en torno al 40%: son quienes creen que, con este rumbo, Argentina será «un país pujante y con mucha clase media».
Del otro lado, casi 6 de cada 10 consultados creen que, si se mantiene la política económica actual, el país terminará «latinoamericanizado», con muchos pobres y una clase media reducida.
Con la reforma laboral ya votada en Diputados, la apertura importadora en marcha y los primeros cierres de fábricas en el centro de la escena, los datos de febrero muestran que el respaldo al modelo libertario empieza a erosionarse, incluso entre parte de quienes lo llevaron a la Casa Rosada.
