«El Súper Niño» ya está activo y sería uno de los fenómenos climáticos más extremos de la historia: su impacto en Argentina

El Súper Niño podría elevar fuertemente las temperaturas globales
El fenómeno climático de El Niño ya se encuentra oficialmente activo y los especialistas internacionales advierten que podría fortalecerse durante los próximos meses hasta alcanzar niveles comparables con algunos de los eventos más extremos registrados en la historia moderna.
Según informaron organismos meteorológicos, el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial ya superó los umbrales necesarios para declarar la presencia de El Niño, una situación que podría extenderse durante gran parte de 2027.
Los expertos sostienen que existe una probabilidad significativa de que el fenómeno evolucione hacia una categoría considerada «muy fuerte» entre noviembre de 2026 y enero de 2027. De concretarse ese escenario, sería uno de los episodios más intensos observados desde mediados del siglo XX.
El Niño se produce cuando amplias áreas del Pacífico tropical registran temperaturas superiores a las habituales durante varios meses consecutivos. Ese calentamiento altera la circulación atmosférica global y modifica los patrones de lluvias, sequías y temperaturas en distintas regiones del planeta.
Las mediciones recientes muestran que las aguas del Pacífico central presentan temperaturas aproximadamente 0,7 °C por encima del promedio, mientras que en sectores del Pacífico oriental las anomalías ya alcanzan cerca de 2,1 °C por encima de los valores normales.
Los meteorólogos observan con atención la velocidad con la que se está desarrollando el fenómeno. Habitualmente los eventos de El Niño comienzan a consolidarse durante la primavera boreal, pero este año las condiciones favorables aparecieron antes de lo esperado.
Uno de los motivos que genera preocupación entre los investigadores es la comparación con el histórico evento de 1877, considerado por numerosos climatólogos como una de las primeras catástrofes climáticas verdaderamente globales.
Durante aquel período, el calentamiento excepcional del Pacífico provocó graves alteraciones meteorológicas en distintas regiones del mundo. Amplias zonas de África, Asia y Oceanía sufrieron sequías prolongadas, pérdidas masivas de cosechas e incendios forestales.
India registró el fracaso de los monzones, mientras que en el norte de China se produjeron extensos períodos secos que afectaron severamente la producción de alimentos. En Brasil, varios cursos de agua redujeron drásticamente sus caudales y numerosas actividades agrícolas resultaron perjudicadas.
Las crisis alimentarias derivadas de esos fenómenos, sumadas a brotes de enfermedades como cólera, malaria, disentería y viruela, habrían contribuido a la muerte de más de 50 millones de personas en distintas partes del mundo, según estimaciones históricas.
Qué impacto podría tener en Argentina
Aunque cada evento de El Niño presenta características particulares, históricamente este fenómeno suele generar mayores precipitaciones sobre el centro y el este de Argentina, especialmente en provincias de la región pampeana, el Litoral y sectores del norte del país.
También puede favorecer la ocurrencia de tormentas más frecuentes e intensas, crecidas de ríos y excesos hídricos en algunas zonas agrícolas.
Para provincias del NOA, como Tucumán, los efectos pueden variar según la intensidad y evolución del fenómeno, aunque los especialistas suelen asociar los años Niño con una mayor disponibilidad de lluvias respecto de los períodos dominados por La Niña.
Los investigadores remarcan que el contexto actual es diferente al de finales del siglo XIX debido a que la atmósfera y los océanos presentan temperaturas globales considerablemente más elevadas. Por ese motivo, algunos expertos consideran que los eventos extremos asociados a El Niño podrían manifestarse con mayor intensidad que en episodios históricos similares.
Por el momento, los organismos meteorológicos continúan monitoreando la evolución del Pacífico para determinar si el fenómeno efectivamente alcanzará la categoría de «super El Niño», una denominación reservada para los eventos más intensos registrados en las últimas décadas.
