El jefe de la Armada reclamó más inversión militar y advirtió sobre la pérdida de control sobre los recursos marítimos

Durante el acto por el Día de la Armada, el almirante Juan Carlos Romay pidió una política de defensa sostenida, advirtió sobre las carencias operativas de la fuerza y remarcó que “el mar se controla estando en el mar”
En un discurso de fuerte contenido político y estratégico, el jefe de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay, lanzó este domingo un contundente reclamo por mayor inversión en Defensa y advirtió sobre los riesgos que enfrenta el país si no fortalece su capacidad de control sobre sus recursos marítimos.
El mensaje fue pronunciado durante el acto por el Día de la Armada, realizado en la Base Naval Puerto Belgrano, ante la presencia del ministro de Defensa, Carlos Presti, funcionarios nacionales y la cúpula militar.
“Sin estrategia, sin inversión y sin conciencia ciudadana, esa riqueza se pierde”, afirmó Romay al referirse a la importancia del Atlántico Sur, la Zona Económica Exclusiva argentina y la necesidad de garantizar presencia permanente en aguas nacionales.
El almirante remarcó que más del 90% del comercio exterior argentino se realiza por vía marítima, por lo que consideró indispensable fortalecer el poder naval para proteger rutas estratégicas, recursos pesqueros, infraestructura energética y la proyección hacia la Antártida.
Sin mencionar directamente a ningún gobierno, el jefe naval dejó entrever una crítica por las limitaciones presupuestarias históricas de la fuerza, que hoy enfrenta déficit en buques, submarinos, helicópteros y tecnología militar.
Entre los principales pedidos planteados, Romay reclamó:
- mayor inversión sostenida para mantenimiento y modernización de sistemas;
- fortalecimiento de la industria nacional de defensa para reducir dependencia externa;
- incorporación de tecnología de vigilancia, inteligencia y ciberseguridad;
- y una política marítima de largo plazo articulada entre distintas áreas del Estado.
“El mar se controla estando en el mar”, insistió, al advertir que la ausencia de presencia naval puede traducirse en pérdida de soberanía sobre recursos estratégicos.
En el tramo final de su discurso, el almirante también hizo foco en la necesidad de adaptación tecnológica frente a los nuevos escenarios bélicos. “La superioridad militar ya no depende solo de barcos o aviones; hoy pasa por sensores, drones, guerra electrónica y protección cibernética”, sostuvo.
