El hermano de Lady Di revela más secretos sobre su muerte y crece la tensión con la familia real
Fuertes revelaciones del hermano de Lady Di
Las memorias de Charles Spencer, hermano de Diana de Gales, volvieron a poner bajo la lupa las horas posteriores a la muerte de la princesa y las decisiones que rodearon su funeral. El libro Swan Song: Diana, My Sister, cuya publicación está prevista para los próximos días, incluye recuerdos del conde sobre el entonces príncipe Carlos, la reina Isabel II y los jóvenes William y Harry.
Spencer sostiene que relata con precisión una conversación telefónica que mantuvo con Carlos tras el accidente de París, en agosto de 1997. Según su versión, el entonces príncipe de Gales le dijo que pronto se olvidarían de Diana. El Palacio de Buckingham respondió que el dolor por la pérdida de una hermana puede afectar la percepción y los recuerdos de una persona con el paso de los años.
El conde rechazó esa lectura. En declaraciones a la BBC, afirmó que había contado aquella conversación a familiares y amigos poco después de que ocurriera y remarcó que las palabras le resultaron “monstruosas”. El cruce instaló nuevamente el debate sobre la relación entre Diana y la familia real después de su divorcio.
Uno de los pasajes más sensibles refiere a la pérdida del tratamiento de Su Alteza Real que Diana sufrió tras separarse de Carlos. Spencer asegura que, en el contexto de su funeral, Isabel II propuso restituirle ese título de manera póstuma, pero que él consideró que ya no era necesario.
Para el hermano de la princesa, aquella decisión había sido una humillación que marcó sus últimos años dentro de la estructura de la monarquía. También descarta que haya escrito las memorias por razones económicas y sostiene que quiso dejar asentada su propia mirada antes de que se cumplan tres décadas de la muerte de Diana, en 2027.

Charles Spencer, hermano de Diana, en una imagen de archivo. Foto: EFE.
El funeral y la situación de William y Harry
Spencer también reconstruye la discusión previa al cortejo fúnebre realizado en septiembre de 1997. William tenía 15 años y Harry, 12, cuando caminaron detrás del féretro de su madre junto a su padre, el príncipe Felipe y el conde.
De acuerdo con las memorias, Carlos pretendía ocupar el centro de la formación. Spencer afirma que Felipe intervino para que el hermano de Diana quedara en ese lugar, como representante de su familia, con los dos hijos de la princesa a cada lado. Carlos, siempre según esa versión, aceptó la decisión aunque quedó afectado.
El conde describe a Harry como un niño especialmente vulnerable en aquella jornada y cuestiona la falta de contención que, a su juicio, recibió después de la muerte de su madre. Años más tarde, el duque de Sussex también expresó públicamente que no cree que hoy se le pidiera a un chico atravesar una ceremonia de esa exposición pública.
Otro capítulo se concentra en los días previos al funeral y en el momento en que Spencer visitó a solas el féretro de su hermana en la Chapel Royal. Allí, cuenta, leyó el discurso que preparaba para la despedida y le hizo promesas que luego volcó ante el mundo.
La disputa por el entierro
Las memorias repasan, además, la discusión sobre dónde sería enterrada Diana. Spencer indica que la familia real contemplaba Frogmore, en Windsor, mientras que los Spencer querían que regresara a Althorp, la finca familiar. Finalmente, Diana fue sepultada en una isla del lago Round Oval, dentro de esos terrenos.
Según el conde, eligió ese sitio por ser un espacio protegido y por el vínculo personal que su hermana tenía con la finca. También asegura que allí podía preservarse su intimidad, lejos de la exposición pública que había acompañado su vida y que se multiplicó tras su muerte.

La princesa Diana junto a la reina Isabel II, en una imagen de 1987. Foto: AP.
La difusión de los extractos generó reacciones encontradas en el Reino Unido. Mientras algunos interpretan que el libro aporta una mirada íntima de quien atravesó la tragedia como hermano de Diana, otros cuestionan que episodios tan sensibles vuelvan a exponerse públicamente casi 30 años después.

