El ginecólogo en Ucrania que recorre el frente de guerra para ayudar a las mujeres

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Serhii Baksheiev realizó más de 1.000 exploraciones ginecológicas en su ambulancia móvil desde 2022.

En una aldea rural cercana a la línea del frente ucraniano, un grupo de mujeres hace fila en silencio ante una ambulancia púrpura y blanca. Esperan ser atendidas por un médico que tiene la cabeza rapada y teñida del azul y el amarillo de la bandera de Ucrania.

Para muchas de ellas, es la primera vez que ven a un médico desde que empezó la guerra hace más de tres años.

Desde 2022, el doctor Serhii Baksheiev, de 53 años, ha realizado más de 1.000 reconocimientos ginecológicos a mujeres en todas las zonas del frente en su clínica móvil equipada, bautizada como «El transbordador femenino», que incluye una llamativa silla de examen de un rosa vibrante.

«El transbordador femenino» cuenta con un ecógrafo y otros equipos para realizar pequeñas intervenciones quirúrgicas.

«Esta es una misión humanitaria de voluntariado. Es para personas que necesitan ayuda, en lugares donde no hay médicos ni hospitales, y es completamente gratuita», dice él.


La guerra con Rusia ha puesto una enorme presión sobre el sistema de salud de Ucrania, con más de 1.940 ataques a instalaciones médicas desde la invasión, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que representa la cifra más alta registrada en cualquier crisis humanitaria hasta la fecha, y con un aumento significativo de esos ataques desde diciembre de 2023.

Antes de poder contar con su «Clínica Móvil», este abnegado Dr debía ingeniárselas para brindar sus conocimientos con lo primero que podía conseguir en medio de los destrozos de la guerra, la falta de tecnología y de electricidad. Además de atención médica, les devuelve dignidad y esperanzas a las mujeres sobrevivientes de la guerra entre Ucrania y Rusia.

Durante una misión de dos días, el equipo puede realizar hasta 80 colposcopias, un procedimiento en el que se examinan el cuello uterino y la vulva en busca de signos de tejido canceroso o precanceroso.

Este trabajo -a menudo llevado a cabo en secreto- es crucial para las personas que viven en estas zonas rurales y remotas cercanas al frente de batalla.

Cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud Pública de Ucrania y vistas por la BBC muestran que las tasas de detección de cáncer de ovario y de cuello uterino han disminuido en un 17% y un 10%, respectivamente, desde 2020.

Y cuando médicos como el doctor Baksheiev logran llegar a esas zonas para realizar exámenes, están encontrando una incidencia de tumores malignos superior al promedio.

El equipo médico del Dr debía utilizar espacios precarios como éste quirofano improvisado para retirar esquirlas de granada de una joven paciente.

En promedio, hasta el 4 % de todas las mujeres examinadas son diagnosticadas con tumores malignos, según FRIDA Ucrania, la organización médica para la que el doctor Baksheiev trabaja como voluntario.

La doctora Ulana Suprún, quien fue ministra de Salud de Ucrania entre 2016 y 2019, advierte sobre la «bomba de tiempo» que representan los efectos en la salud a medida que la guerra se prolonga.

«En la comunidad de salud pública definitivamente hay mucha preocupación sobre lo que va a ocurrir mientras continúe la guerra», afirma.

«No solo en términos de salud física, sino también de salud mental, porque hay un estrés constante, un trauma psicológico constante que se está produciendo».

Suprún señala que el gobierno ha logrado reconstruir parcial o totalmente hasta 964 instalaciones médicas que fueron dañadas por Rusia.

«Están trabajando estrechamente con la OMS y con otras organizaciones internacionales para tratar de elaborar un plan sobre cómo podemos reconstruir el sistema de salud que existía antes de la invasión rusa», añade.

A pesar de haber recibido un diagnóstico de cáncer él mismo en septiembre de 2024, el doctor Baksheiev continúa trabajando como voluntario y brindando atención médica a mujeres en todo el país.

«Aparte del examen médico, también las escuchas, porque muchas pacientes tienen historias sobre cómo los rusos atacaron sus aldeas», comenta.

«Así que no solo somos médicos, también somos los terapeutas de estas pacientes»

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