El deporte como herramienta de transformación social en la voz de Francisco Japaze: “Lo más importante es estar”. En el 7° Simposio de Entrenamiento y Salud.

El psicólogo deportivo, con pasado en la Fundación River Plate, detalló el impacto que generan las prácticas deportivas en contextos de vulnerabilidad.
En el marco del 7° Simposio de Entrenamiento y Salud, organizado por la Facultad de Educación Física de la UNT, Francisco Japaze, psicólogo especializado en deporte, con pasado en la Fundación River Plate y en otros clubes, disertó en una charla denominada “El deporte como herramienta de intervención social”, donde detalló la importancia que tiene la práctica deportiva en contextos de vulnerabilidad.
Japaze, con actualidad en Tucumán Rugby y en la municipalidad de San Miguel de Tucumán, aseguró que hablar del rol social del deporte es, según su mirada, igual o más importante que hablar de las experiencias en el alto rendimiento. O, cuanto menos, tiene una dimensión bastante más profunda.
“Es muy importante pensar en el trabajo social que hay que hacer en un país donde tenemos entre 50 y 60% de pobreza, donde 3,5 millones de niños al día no comen, donde el 70% de los niños sufren algún tipo de violencia, y que tiene un nivel de desecolarización altísimo y un nivel de consumo altísimo. El deporte tiene mucho para aportar a esto”, apuntaló el psicólogo.
Japaze indicó que, como primera medida, debe haber un cambio de postura por parte de aquellos que tienen participación y, sobre todo, un lugar de cierto poder, o al menos una posición desde la que se puede influir, en el deporte. “No deberíamos preguntar qué se puede hacer para cambiar, sino ser los cuestionados por la realidad que nos parece injusta y hacer algo para cambiarlo. Es un cambio de rol clave”, subrayó.
Según Japaze, el deporte puede tapar algunos huecos que la educación no logra llenar. “He visto chicos que no pueden prestar atención en la escuela, pero están 20 minutos mirando una planilla táctica. El deporte puede ser un campo de realización personal, una usina de aprendizajes, una red de vínculos. Pero me quedo con el deporte como una oportunidad: una oportunidad de crecer, de dar un paso”, reflexionó.
A continuación, la disertación tuvo un pequeño experimento práctico: cuatro de los participantes pasaron al frente y realizaron pataditas con una pelota de papel. El momento generó risas y algo de distensión, y fue usado como ejemplo por Japaze para demostrar lo que un pequeño momento de práctica deportiva puede generar.
“Una pelota de papel nos permite distendernos, y hemos podido conocerlos un poco más, en apenas dos minutos. ¿Cuánto podemos hacer con una pelota reglamentaria, en una cancha?”, se preguntó el psicólogo, que contó la enternecedora historia por detrás de esa pelota de papel, que lo acompaña a cada curso: al desenvolverla, demostró que tenía forma de corazón y, en el centro, inscriptó el nombre “Cata”, una chica que participó de una escuelita de fútbol social en La Matanza.
“El primer día que la vi, me preguntó por los materiales de fútbol, yo le dije que era psicólogo. Armamos una pelota con un papel y empezamos a jugar. Desde ese día, cada vez que volví a esa escuelita, Cata venía corriendo y me abrazaba, y posiblemente hayan sido de los pocos abrazos que tenía”, relató.
