El contrabando de coca crece dejando al descubierto un vacío legal en Tucumán
Los operativos fronterizos registraron más secuestros y mostraron una brecha normativa que permite el avance de circuitos ilegales en la provincia.

El contrabando de coca crece y expone un vacío legal
El contrabando de hojas de coca se consolidó como uno de los negocios ilegales de mayor crecimiento en Tucumán durante 2025. El Operativo Lapacho nació para frenar el ingreso de drogas, pero terminó mostrando un circuito paralelo sostenido por grises normativos. Durante el último año, la Policía provincial secuestró más de 16.000 kilos de hojas de coca en distintos procedimientos. La cifra representó un aumento cercano al 300% respecto del año anterior, según registros oficiales del plan fronterizo. El valor estimado de lo incautado superó los $ 1.500 millones, aunque especialistas señalaron que podría ser mayor.
El crecimiento del negocio respondió a una contradicción legal que Argentina mantiene desde hace décadas sin resolver. La ley permite el consumo tradicional mediante el coqueo, pero prohíbe la importación, el transporte y la comercialización del vegetal. La hoja de coca no se produce en el país, por lo que toda circulación implica una infracción normativa. “Es un verdadero problema, pero debemos hacer cumplir las disposiciones vigentes”, señaló Fabio Ferreyra, responsable del operativo.
Los procedimientos realizados durante 2025 reflejaron la dimensión del circuito ilegal detectado en la provincia. El martes pasado, efectivos interceptaron dos camionetas con 600 kilos que habían salido desde Orán e ingresado por La Candelaria. En el acumulado anual, el 70% de la coca incautada provino de Salta y el 30% llegó desde Jujuy. Los mayores decomisos se registraron en Cabo Vallejo y 7 de Abril, sobre las rutas nacionales 9 y 34. Colalao del Valle apareció como tercer punto crítico, con más de 460 kilos secuestrados en distintos controles.

Los datos oficiales también desmintieron que el consumo se limite al noroeste argentino. Buenos Aires encabezó el ranking de destinos, con 6.630 kilos interceptados en tránsito hacia esa provincia. Tucumán ocupó el segundo lugar, con 6.097 kilos, seguido por Córdoba, que concentró 1.290 kilos. En total, los investigadores detectaron envíos hacia catorce de las veinticuatro jurisdicciones del país. “Estamos ante organizaciones que montaron una estructura completa”, explicó Ferreyra al analizar el fenómeno.
Desde el punto de vista legal, las hojas de coca constituyen material de contrabando para la legislación argentina. En la mayoría de los casos, el transporte deriva en una infracción administrativa con actas y multas económicas. Por limitaciones operativas, la Justicia sólo interviene ante reincidencias o estructuras de gran escala. La normativa vigente ordena la destrucción por quema, aunque muchas veces el producto se inutiliza durante el acopio. Según los investigadores, el circuito ilegal no tributa impuestos y se sostiene fuera de cualquier control fiscal.
Las similitudes con el narcotráfico resultaron cada vez más evidentes durante los procedimientos del último año. La principal modalidad de traslado fue la encomienda, con más de 9.500 kilos secuestrados en 2025. Le siguieron las camionetas particulares y los denominados tours de compra organizados desde el norte. Las rutas utilizadas coincidieron con corredores históricos como la Ruta de los Valles y las nacionales 9 y 34.
