El banderazo en Dallas triplicó los hinchas argentinos: los mejores disfraces en la previa de Austria en el Mundial 2026

Bajo un intenso calor, la convocatoria aumentó considerablemente respecto de Kansas. Fue en un punto emblemático y céntrico de la ciudad, tercera en importante en el estado de Texas.
Se agrandó la marea albiceleste en el Mundial 2026. Este domingo, un multitudinario banderazo, con más del triple de concurrencia (unas 5.000 personas) respecto de Kansas City, se congregó en el centro de Dallas para celebrar el Día de la Bandera, con 24 horas desfasadas, y el Día del Padre, que también se festejaba en este país. Hubo muchas banderas, color, cotillón y, también, muchísimo calor. Más de 35 grados, a las 15:00 hora local, enmarcaron el sonido de los bombos que retumbaron desde el Klyde Warren Park entre los grandes edificios de una ciudad que parece detenida en el tiempo.
No en el downtown, moderno y muchísimo más grande que el de Kansas City, sino en tres puntos icónicos de la ciudad. El sitio donde asesinaron a John F. Kennedy, cerca de donde se realizó el banderazo, todavía tiene la escenografía de aquel 22 de noviembre de 1963 cuando dos disparos ejecutados desde el sexto piso de un edificio -que ahora es museo- acabaron con la vida del presidente número 35 de Estados Unidos. Ambos lugares están marcados con una X blanca en el asfalto.
El otro es Fort Worth, donde todavía se ambienta como si fuera el lejano oeste, incluso con rodeos. Fue una salida obligada para los argentinos que anticiparon el movimiento y desembarcaron directamente en Dallas, la tercera ciudad en importancia de Texas, detrás de Houston y San Antonio.
Y el tercero es más nostálgico para los argentinos. En el hotel Four Seasons, a este altura del año pero de 1994, Diego Armando Maradona brindó aquella conferencia de prensa en la que reveló que le «cortaron las piernas» cuando un doping lo sacó del Mundial después de haber jugado los dos primeros encuentros de la Copa del Mundo.

Pero a los hinchas le importa el presente. Por eso se disfrazaron desafiando al calor de la forma más insólita. Estuvieron las tres estrellas de 1978, 1986 y 2022. Eran tres cordobeses vestidos de dorado, impulsados por Pedro (el 86), que incluso ya empezó a gestar a la cuarta estrella, ubicada en su mano y de color plateada. «Di el primer pasito, ahora espero que me ayuden para poderme quedar porque mis papis se están quedando sin plata para seguir», invitó el ideólogo de un disfraz que ya había estado en Kansas y que al menos se quedará al partido contra Jordania.
Un mendocino se animó a ser granadero. «Tengo un emprendimiento que se llama Garra, y trabajamos con que la garra de San Martín es la número 1. Ya lo hicimos en otras ocasiones y el calor se aguanta. Yo odio la humedad, en Mendoza es más seco», aseguró. Y completó: «Por lejos, el San Martín de esta Selección es Lionel Scaloni».
La vigilia por una entrada para Argentina vs Austria

Los mensajes son todos similares en los grupos de WhatsApp que nuclean a los hinchas argentinos que, desde el inicio del fin de semana, empezaron a desembarcar en Dallas, la tercera ciudad más grande del estado de Texas después de Houston y San Antonio, y donde la Selección jugará su segundo partido en el Mundial 2026. «Compro entradas», es el denominador común de la mayoría de quienes escriben y entran en desesperación conforme se acerca la hora del partido. Este domingo, la mayoría de ellos estuvieron en el habitual banderazo, lejos del estadio AT&T, donde se jugará el encuentro este lunes.
Se confirmó que, respecto del primer partido en Kansas City, la afluencia de público albiceleste se multiplicará. Es que, como suele ocurrir, muchos llegan a un Mundial avanzado el torneo tratando de soñar con llegar lo más lejos posible. Por eso es habitual, para aquellos que planean una larga estadía, «pasar» el primer duelo y llegar para el segundo, que en este contexto tiene la particularidad de repetir también para el tercero, por lo que no es necesario moverse de sede.
Pero el principal problema, al igual que ocurrió con muchos en Qatar 2022, es el de las entradas. A la dificultad para conseguirlas, se le debe agregar los precios que, por la reventa por demanda, los elevaron hasta más de 1.000 dólares para el cruce ante los europeos. Así lo había explicado a Clarín Carlos Abriata, el salteño de 42 años que creó la empresa que provee el soporte tecnológico para la venta de tickets.

«Sin dudas que es el Mundial más caro de la historia. Porque se aplica el pricing de acuerdo al país donde se juega y cuanto se consume. México, donde se juegan 13 partidos, es el consumidor número uno de fútbol y Fórmula 1. La final cuesta 8.300 dólares. ¿Sabés por qué? Porque es lo que se paga para ver el Superbowl y el Mundial es eso multiplicado por 200 países. Además, de esta manera se evita la reventa. FIFA se cansó de poner al expendio entradas a 2.500 dólares y que te las revendieran a cifras exorbitantes», aseguró Abriata.
Y los hinchas argentinos lo están experimentando en primera persona. Los testimonios parecen todos sacados del mismo casette, pero corresponden a diferentes personas que caminan por las calles de la ciudad que más partidos recibirá de esta Copa del Mundo, con nueve. El imponente estadio, cerrado y con capacidad para 70.649 espectadores, evidentemente no alcanza para la demanda de querer ver a los vigentes campeones del mundo. Aquellos que no logren ingresar, probablemente se reúnan en el Fan Fest de la ciudad, que tiene una buena capacidad para albergar fanáticos.

Ya en Kansas había habido unos 20.000 argentinos presentes, según estimó el Consulado argentino en Chicago, que tiene injerencia en esa ciudad. Muchos volaron desde el país, otros son residentes de esa ciudad o zonas aledañas que se dieron el gusto de verlo en el estadio Arrowhead. La salvedad es que, también para los norteamericanos o centroamericanos, también es un evento en si mismo ver a Lionel Messi en, quizás, su último Mundial. Por eso las camisetas albicelestes dominaron la escena visual en el triunfo 3-0 contra Argelia
La marea albiceleste volvió a decir presente en la antesala del segundo paso. Este lunes muchos estarán adentro, pero otros también deberán verlo desde afuera. La pasión, igualmente, no se cambia.
