El Banco Central admitió que la baja de la inflación enfrenta riesgos en el corto plazo. Como ser, la suba de precios de la carne y otros productos.

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El Banco Central advirtió que la suba estacional de algunos productos, como la carne, puede impactar en el corto plazo en la medición de la inflación. (Foto: REUTERS/Agustín Marcarian).

En su último Informe de Política Monetaria, el organismo señaló que existen factores estacionales y metodológicos que podrían afectar el ritmo de la desaceleración de los precios. De todos modos, se mantuvo optimista.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) advirtió que el proceso de desinflaciónen curso enfrenta riesgos en el corto plazo por factores estacionales, cambios metodológicos en la medición de precios y ajustes de tarifas previstos.

La evaluación forma parte del último Informe de Política Monetaria (IPOM), correspondiente al cuarto trimestre de 2025, con el que la autoridad monetaria retomó la publicación trimestral de este documento técnico.

El IPOM reconoce que el proceso de desinflación no está exento de desafíos. En particular, advierte sobre la presencia de riesgos de corto plazo asociados a factores estacionales y transitorios, así como a la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que comenzó a aplicar el Indec.

En el documento, el BCRA sostiene que estos elementos pueden introducir mayor volatilidad en la medición de la inflación durante los primeros meses del año, sin que ello implique necesariamente un cambio en la tendencia de fondo.

Entre los factores mencionados se encuentra la estacionalidad de algunos rubros con peso en el IPC, como el de carnes y derivados, cuyo comportamiento en determinados períodos del año puede incidir sobre la inflación núcleo. A esto se suma la corrección en las tarifasresidenciales de electricidad y gas, en el marco de la readecuación del esquema de subsidios, con impacto directo en la categoría de precios regulados.

El informe también hace referencia al cambio en los ponderadores de la canasta del IPC, que otorga mayor peso a los servicios (como vivienda, tarifas y transporte) y reduce la incidencia relativa de alimentos y bebidas, en línea con patrones de consumo más recientes.

Según reconoce el propio Banco Central, este cambio metodológico introduce un período de incertidumbre estadística que puede afectar la comparación interanual de los datos y la lectura de la dinámica inflacionaria en el corto plazo.

A pesar de estos riesgos, la autoridad monetaria afirmó que, una vez superadas las presiones transitorias e internalizados los cambios metodológicos, espera que la inflación retome y profundice su tendencia descendente.

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