Duro golpe para Tucumán: LATAM cancela los vuelos directos a Lima, que duraron menos de cuatro meses, pero seguirá volando desde Salta

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LATAM cancela los vuelos entre Tucumán y Lima

La conectividad aérea internacional de Tucumán sufrió un nuevo y fuerte retroceso. LATAM Airlines ya no muestra vuelos disponibles entre Tucumán y Lima desde abril, lo que confirma el final anticipado de una ruta que había sido presentada como una gran apuesta para abrir a la provincia al mundo, pero que en los hechos duró menos de cuatro meses.

El enlace, que había sido relanzado a fines de 2025 con expectativas altas por su impacto turístico, comercial y estratégico, dejará de operar de manera definitiva el 29 de marzo de 2026. La baja representa un duro golpe para Tucumán, que vuelve a perder una conexión internacional clave y queda otra vez más dependiente de escalas en Buenos Aires o del traslado terrestre hasta Salta, desde donde sí continuarán operando los vuelos de LATAM hacia Lima.

Ese detalle no es menor. Mientras Tucumán queda afuera de la red internacional directa de la compañía, Salta conservará su enlace con la capital peruana, lo que deja en evidencia una diferencia de escala y rentabilidad que vuelve a perjudicar al aeropuerto Benjamín Matienzo. En los hechos, muchos pasajeros tucumanos que antes podían salir directamente desde su provincia ahora deberán viajar primero a la vecina provincia para recién desde allí tomar un vuelo internacional.

La noticia no solo expone la fragilidad de las rutas internacionales del interior del país, sino también el fracaso de una conexión que había sido celebrada como un paso importante para fortalecer el posicionamiento del aeropuerto tucumano dentro del mapa regional.

La ruta entre San Miguel de Tucumán y Lima había sido diseñada con una lógica que iba mucho más allá del tráfico entre ambas ciudades. Su verdadero valor estaba en la posibilidad de usar la capital peruana como puerta de entrada a una amplia red internacional. Desde allí, los pasajeros tucumanos podían conectarse con mayor facilidad hacia distintos destinos de América y del mundo, evitando en muchos casos pasar por el circuito tradicional de Ezeiza.

Pero esa ventaja duró poco.

LATAM informó que la decisión responde a un aumento de costos operativos vinculado a la implementación de la Tarifa Unificada de Uso Aeroportuario (TUUA) de transferencia internacional en el Aeropuerto Jorge Chávez, de Lima. Según explicó la compañía, esa nueva carga encarece las conexiones y afecta directamente la competitividad del hub peruano frente a otros centros regionales como Bogotá o Panamá.

En términos concretos, la aerolínea sostiene que la ruta necesitaba un volumen importante de pasajeros en conexión para ser rentable y que ese equilibrio dejó de ser viable con el nuevo esquema tarifario. Es decir, el problema no fue solamente cuántos pasajeros viajaban de Tucumán a Lima, sino cuántos seguían viaje desde allí hacia otros destinos internacionales.

Ese punto es central para entender por qué una ruta que había sido lanzada con tanta expectativa terminó desplomándose tan rápido. No se trataba de un vuelo pensado solo para el mercado local, sino de una pieza dentro de una red mucho más amplia. Cuando esa red dejó de ser competitiva, Tucumán quedó afuera del tablero. Salta, en cambio, logró conservar su operación, por lo que la salida de Tucumán deja también una lectura incómoda sobre la capacidad de sostener conectividad internacional propia.

La baja de la ruta deja además una señal preocupante para el norte argentino. Cada vez que una conexión internacional se cae, no solo se pierde una opción de viaje: también se reduce la capacidad de una provincia para atraer turismo, generar movimiento económico, captar congresos, facilitar negocios y proyectarse más allá del mercado doméstico.

En el caso tucumano, el impacto es todavía más visible porque la ruta había sido presentada como una recuperación importante en materia de conectividad. Su salida, tan rápida como inesperada, deja una sensación de oportunidad frustrada.

El Gobierno de Tucumán había intentado sostener la operación. De hecho, en un comunicado oficial fechado el 17 de diciembre de 2025, se informó que la compañía había comunicado la cancelación de la ruta y que, al mismo tiempo, había enviado una carta al gobernador Osvaldo Jaldo en la que reconocía y agradecía las gestiones realizadas por la Provincia para intentar revertir la situación.

En ese mismo mensaje, el Ejecutivo provincial remarcó que mantenía una postura abierta al diálogo y que seguiría trabajando para encontrar soluciones junto a la empresa. Sin embargo, la realidad terminó siendo más fuerte que la intención política: hoy los vuelos ya no figuran en la oferta desde abril y la salida del tramo aparece completamente definida.

El caso deja una postal incómoda para la gestión provincial. Lo que había sido exhibido como un logro concreto en materia de conectividad terminó transformándose en una conexión efímera, incapaz de sostenerse siquiera durante su primera etapa operativa.

Para los pasajeros, la consecuencia también es inmediata. Quienes tenían pensado utilizar esta ruta a partir de abril deberán modificar sus planes y adaptarse a alternativas menos prácticas. LATAM informó que ofrecerá devolución total del importe abonado, además de opciones de reprogramación saliendo desde Salta o bien mediante conexiones vía Buenos Aires.

Eso implica, en la práctica, volver a un escenario que Tucumán venía intentando superar: depender otra vez de traslados adicionales, escalas más largas y mayores complicaciones logísticas para poder acceder a vuelos internacionales. Y en muchos casos, la salida más cercana ya no será desde Tucumán, sino desde Salta, que sí conservará la conexión con Lima.

La salida del tramo también vuelve a poner sobre la mesa un problema histórico del interior argentino: la enorme dificultad para consolidar rutas aéreas fuera de los grandes centros urbanos. Muchas veces los anuncios generan impacto político y entusiasmo social, pero sostener esas conexiones en el tiempo exige algo más complejo: volumen, costos competitivos, estrategia comercial y un ecosistema aeroportuario que acompañe.

Tucumán, una vez más, queda atrapado en esa tensión.

La ruta que debía fortalecer la proyección internacional de la provincia se termina cayendo antes de consolidarse. Y lo hace dejando una señal clara: el vuelo Tucumán-Lima ya no aparece desde abril, LATAM lo baja definitivamente y la provincia pierde una conexión internacional que había sido vendida como estratégica, mientras Salta seguirá manteniendo su enlace directo con la capital peruana.


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