Donald Trump advirtió que Cuba “vive sus últimos momentos”

Durante la cumbre «Escudo de las Américas», el presidente de EE. UU. aseguró que Cuba atraviesa sus momentos finales debido al aislamiento energético y la falta de divisas
En el marco de la cumbre regional celebrada este sábado en Miami, Donald Trump lanzó una dura advertencia sobre el futuro de Cuba, afirmando que el sistema político y económico de la isla se encuentra en una fase terminal. Ante mandatarios aliados como Javier Milei y Nayib Bukele, el líder republicano vinculó la crisis del gobierno de La Habana con el reciente cambio geopolítico en Venezuela y el férreo bloqueo de suministros que impuso Washington.
«Cuba está en sus últimos momentos de vida tal como es», sentenció Trump durante su alocución. El mandatario fundamentó su pronóstico en la asfixia financiera que padece el régimen castrista: «Están al final del camino. No tienen dinero, no tienen petróleo. Tienen una mala filosofía y un mal régimen que lleva ahí demasiado tiempo».
El factor Marco Rubio y la asfixia energética
Trump reveló que existen «negociaciones» en curso que involucran tanto a su propia figura como al secretario de Estado, Marco Rubio, aunque evitó profundizar en los detalles de dichos contactos. La presión sobre la isla se intensificó tras la caída de Nicolás Maduro en enero; desde que fuerzas estadounidenses capturaron al líder venezolano, Washington logró interrumpir el flujo de crudo que Caracas enviaba a su aliado caribeño.
Esta interrupción ha dejado a Cuba sin recibir cargamentos de petróleo desde el 9 de enero, lo que ha derivado en una profundización de los apagones y el colapso de los servicios básicos en la isla.
«No tengo tiempo»: el rechazo a hablar español
En un momento que generó risas entre los presidentes latinoamericanos presentes, Trump se refirió a la barrera idiomática. A pesar de estar rodeado de líderes hispanohablantes, dejó en claro que no tiene interés en estudiar la lengua predominante en la región.
«No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. No tengo problema con los idiomas, pero no voy a dedicar tanto tiempo a aprender el suyo», declaró el presidente. Al mismo tiempo, elogió la capacidad bilingüe de Marco Rubio como una «ventaja lingüística» estratégica para el Departamento de Estado, aunque insistió en que él prefiere confiar en un «buen intérprete» para sus gestiones diplomáticas.
