Día Mundial del Biodiésel: por qué se celebra cada 10 de agosto
La fecha recuerda las primeras experiencias que dieron origen al motor diésel y pone el foco sobre un combustible producido a partir de aceites y grasas de origen biológico.

Cada 10 de agosto se conmemora el Día Mundial del Biodiésel, una fecha vinculada con el ingeniero alemán Rudolf Diesel, creador del motor que lleva su apellido. El 10 de agosto de 1893, Diesel logró poner en funcionamiento uno de sus primeros prototipos en Augsburgo, Alemania. La efeméride, de carácter informal, tomó ese acontecimiento como referencia para destacar el desarrollo posterior de combustibles renovables capaces de utilizarse en este tipo de motores.
Aquí hay una diferencia importante: el motor diésel y el biodiésel no son lo mismo. El primero es un tipo de motor inventado por Rudolf Diesel a fines del siglo XIX, que enciende el combustible mediante la compresión del aire, sin necesitar la chispa de una bujía como ocurre en un motor naftero. El biodiésel, en cambio, es un combustible renovable que puede utilizarse en motores diésel y que se obtiene principalmente a partir de aceites vegetales, grasas animales y aceites o grasas reciclados.

Rudolf Diésel
La relación entre ambos tiene más de un siglo. En la Exposición Universal de París de 1900, un motor diésel funcionó con aceite de maní, demostrando tempranamente que los aceites vegetales podían servir como fuente de energía. Pero aquello todavía no era biodiésel. El primer combustible que responde a la definición moderna apareció en 1937, cuando el científico belga Georges Chavanne desarrolló y patentó un procedimiento para transformar aceite vegetal y obtener un combustible más adecuado para motores diésel.
Hoy, el biodiésel se utiliza principalmente mezclado con el gasoil convencional para alimentar autos, camiones, maquinaria agrícola, embarcaciones y generadores, entre otros equipos con motores diésel. Las mezclas se identifican con la letra B y un número: por ejemplo, B5 contiene hasta un 5% de biodiésel y B20 hasta un 20%, mientras que B100 corresponde al biodiésel puro. Según el Departamento de Energía estadounidense, B20 o mezclas inferiores pueden utilizarse en numerosos vehículos diésel sin modificar sus motores.
Su importancia también está vinculada con la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles. Al producirse a partir de recursos biológicos, el biodiésel permite reemplazar una parte del gasoil derivado del petróleo. Su beneficio ambiental, sin embargo, debe medirse durante todo el ciclo de vida, desde la obtención de la materia prima hasta su utilización. Un análisis del Argonne National Laboratory, citado por el Departamento de Energía de Estados Unidos, estimó que el biodiésel puro B100 puede generar 74% menos emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida que el diésel de petróleo. El resultado puede variar según la materia prima y la forma en que se produzca.
Aunque ambos son biocombustibles, tampoco debe confundirse al biodiésel con el bioetanol. El primero proviene principalmente de aceites y grasas y se utiliza para sustituir parcialmente al gasoil en motores diésel. El bioetanol, en cambio, es un alcohol obtenido de materias primas vegetales como la caña de azúcar o el maíz y se mezcla principalmente con nafta.
El Día Mundial del Biodiésel permite así recordar una historia que comenzó con los primeros motores de Rudolf Diesel y que, más de un siglo después, forma parte de la búsqueda global de combustibles renovables y de una menor dependencia del petróleo.
