Di María revolucionó Tucumán: emoción, historias de hinchas y una bienvenida masiva

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Ángel Di María se acercó a los hinchas de Rosario Central que lo esperaban frente al hotel Hilton de Tucumán.

Ángel Di María llegó a Tucumán con Rosario Central y fue recibido por cerca de 200 personas frente al hotel Hilton. Entre camisetas, autógrafos y teléfonos en alto, el campeón del mundo se tomó un momento para saludar a los hinchas, especialmente a los más chicos.

La ansiedad se mezclaba con la ilusión. Algunos miraban hacia la calle, pendientes de la llegada del colectivo; otros compraban gorros y camisetas, mientras los chicos se acomodaban junto a las vallas para intentar ver de cerca a sus ídolos. Muchos querían una foto o una firma. Casi todos esperaban lo mismo: la aparición de Ángel Di María.

En la puerta del hotel había hinchas tucumanos, familias que habían viajado desde Rosario y chicos que, aunque no fueran simpatizantes de Central, se acercaron por admiración al campeón del mundo. El partido frente a Atlético Tucumán, previsto para este sábado en el Monumental, ya se hacía sentir en la ciudad.

Roxana Alanís, presidenta de la filial 19 de Diciembre de Rosario Central en Tucumán, llegó con su bebé. Su padre, que vino desde Rosario hace muchos años, le transmitió la pasión por el club. “Me hice ‘canalla’ a muerte”, contó. La agrupación comenzó a formarse en 2002 y hoy reúne a más de 50 socios, además de otros simpatizantes.

“Rosario nos queda muy lejos. Hay algunos que viajan seguido, pero lo cierto es que es difícil. Por eso nos encanta que vengan”, explicó Alanís sobre la visita del equipo a la provincia.

Hinchas de Rosario Central esperan la llegada del plantel a Tucumán

Los simpatizantes se reunieron frente al hotel para recibir al plantel rosarino.

Enrique Agullo y Vanina Di Pasqua viajaron desde Rosario junto a sus hijos, Joaquín y Pedro. Salieron a las seis de la mañana y, diez horas después, estaban en Tucumán para alentar a Central. “No tenemos rutina. Central es nuestra rutina”, resumió Enrique.

La pareja se conoció en 2002 en la popular del Gigante de Arroyito. Desde entonces, el club acompañó cada etapa de su vida. “Todo se basa en Central. Hasta los cumpleaños se festejan dependiendo de cuándo juega, si es de local o de visitante”, contó Vanina. Casi 24 años después, siguen alentando desde el mismo sector de la tribuna y ahora viajan con sus hijos.

La pasión también se veía entre los más chicos. Felipe y Asael, mellizos tucumanos, contaron que se hicieron hinchas por influencia de su madre rosarina. Ya conocen el Gigante de Arroyito y coincidieron en que lo que más les gusta es la hinchada.

Otros chicos habían llegado especialmente para ver a Di María. Uno sostenía un dibujo del futbolista, con la esperanza de llamar su atención. “Soy muy fan de Di María. Me trae muchas alegrías”, dijo. También contó que había sufrido burlas por su físico y que encontraba en el jugador una inspiración: “Di María es igual que yo. Si él puede, yo creo que yo también puedo”.

Familias y niños aguardan a los jugadores de Rosario Central en Tucumán

Familias y chicos se acercaron para ver al plantel y saludar a sus jugadores.

A las 21.15, el colectivo apareció escoltado y desató los primeros festejos. El humo amarillo y azul cubrió la noche y los gritos de “¡Dale, campeón!” y “¡Vamos, la Acadé!” acompañaron los últimos metros del vehículo. Los teléfonos se levantaron y los chicos se estiraron para mirar por las ventanillas.

Cuando los futbolistas comenzaron a bajar, la multitud se mantuvo expectante. Jaminton Campaz, Enzo Copetti y sus compañeros descendieron primero, mientras todos aguardaban la salida de Di María. Cuando finalmente apareció, los gritos se multiplicaron y los hinchas se acercaron a las vallas.

Di María fue el único jugador que se detuvo a compartir unos minutos con la gente. Firmó camisetas, se sacó fotos, estrechó manos y prestó especial atención a los más pequeños. Cada saludo generaba una nueva celebración entre quienes habían esperado durante horas.

Ángel Di María se acerca a los hinchas que lo esperaban en Tucumán

El campeón del mundo saludó a los simpatizantes y firmó camisetas.

Cuando el futbolista ingresó al hotel, el recibimiento empezó a terminar. Sin embargo, Benicio Ontivero, de nueve años, seguía llorando junto a su madre. Tenía entre sus manos un cuadro de Di María que acababa de ser firmado por el jugador.

“Cuando lo vi, no podía hablar”, alcanzó a decir Benicio, con la voz quebrada. Su madre contó que el chico estaba muy emocionado y que el fútbol “es su vida”. El año pasado habían intentado conseguir una firma, pero no lo habían logrado. Esta vez, Di María también le firmó la camiseta, le estrechó la mano y lo saludó.

Un hincha de Rosario Central sostiene un recuerdo firmado por Ángel Di María

Benicio, de nueve años, se emocionó tras recibir el saludo y la firma de Di María.


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