Del roce de tránsito al intento de femicidio: dos tiroteos en menos de un mes en pleno centro tucumano encienden las alarmas
La preocupante reiteración de hechos de extrema violencia con armas de fuego en el ejido urbano de la capital encendió las luces de alerta. En un lapso menor a treinta días, las calles céntricas pasaron de una balacera por un altercado vial a una persecución armada por violencia de género.

La repetición de incidentes de sangre con el uso de armas de fuego en pleno centro de San Miguel de Tucumán ha generado una profunda preocupación en la comunidad. En un lapso menor a un mes, el espacio público de la capital provincial se transformó en el escenario de dos graves sucesos: primero, una discusión de tránsito que terminó con un ciclista baleado con un arma de guerra; segundo, una persecución por violencia de género que incluyó a un cuidacoches herido y el posterior suicidio del agresor ante el cerco policial.
Mayo: Discusión de tránsito y un arma de guerra en calle San Juan
El primero de los impactantes episodios ocurrió el jueves 21 de mayo de 2026 en la calle San Juan al 600, en pleno microcentro. De acuerdo con la acusación fiscal, el hecho se desencadenó al mediodía cuando Cristian Emanuel Palacios, de 43 años, circulaba en bicicleta y mantuvo un altercado con Gustavo José Luis Orce, quien conducía un automóvil acompañado por su hija menor de edad.
La fiscalía determinó que Orce le recriminó al ciclista haber rozado el espejo retrovisor de su vehículo y comenzó a insultarlo con expresiones discriminatorias. La disputa escaló de forma abrupta hasta que Orce extrajo una pistola calibre .40 —considerada un arma de guerra— y efectuó un disparo contra Palacios, provocándole una herida con orificio de entrada y salida en el hombro izquierdo, a la altura de la clavícula. El atacante intentó escapar, pero fue aprehendido a las pocas cuadras debido a un embotellamiento provocado por un semáforo en rojo.

En la audiencia virtual encabezada por el juez Facundo Maggio, se dictó un mes de prisión preventiva para Orce (con vigencia hasta el 23 de junio) bajo los cargos de homicidio en grado de tentativa y portación de arma de guerra atenuada, delitos por los que podría enfrentar una pena en expectativa de hasta 22 años de prisión. Durante el debate, la fiscalía reveló que, si bien el imputado poseía la autorización de tenencia del arma, carecía del permiso legal para portarla en la vía pública. Por su parte, Orce declaró haber disparado por miedo tras ser escupido por la víctima y negó haber intentado fugarse. El ciclista Palacios logró salvar su vida y permaneció internado en el Hospital Centro de Salud en estado estable.
Junio: Violencia de género, persecución y muerte en Barrio Sur
Menos de cuatro semanas después de aquel suceso, la violencia armada volvió a apoderarse de la vía pública, esta vez en Barrio Sur. Ayer, jueves 18 de junio por la tarde, un grave caso de violencia de género derivó en una persecución que culminó con el fallecimiento de Mario Daniel Moyano, un exmilitar de 58 años.
La reconstrucción preliminar efectuada por la Unidad de Homicidios II, bajo la supervisión del fiscal Carlos Sale, detalló que Moyano interceptó en las inmediaciones de la Plaza Yrigoyen a su pareja, quien había abandonado previamente el hogar familiar debido a conflictos de convivencia. Tras propinarle una cachetada y exhibir un arma de fuego, la mujer comenzó a correr por las arterias comerciales pidiendo auxilio a los gritos.
La emergencia motivó la intervención de un efectivo policial que patrullaba a pie el sector civil, quien se encontraba desarmado al momento de dar la voz de alto. Durante el seguimiento, un joven cuidacoches («trapito») de la cuadra intervino físicamente para frenar el avance del sospechoso y recibió un impacto de bala en un brazo. Según confirmaron los informes médicos, el accionar del trabajador desvió la trayectoria del plomo, evitando que hiriera al agente actuante. La mujer logró refugiarse en un comercio entre las calles 9 de Julio y Buenos Aires, mientras que el cuidacoches fue trasladado al Centro de Salud, donde quedó internado fuera de peligro.
Ante los pedidos de apoyo radial del uniformado, cinco motoristas policiales a bordo de tres unidades acudieron al sector. Al verse rodeado por los efectivos en la cuadra de General Paz al 500, Moyano se efectuó un disparo en la boca con su propia arma, perdiendo la vida de manera instantánea. Los peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) secuestraron en el lugar un cargador compatible con calibre 9 milímetros y constataron que el proyectil final de la secuencia continuó su curso e impactó contra los vidrios de un edificio de la zona.
