Del control de las favelas al NOA: la expansión del Comando Vermelho

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Nacida en una cárcel de Río de Janeiro hace más de 50 años, la organización criminal se transformó en una estructura transnacional. La investigación que se desarrolla en Tucumán es uno de los primeros indicios de su posible presencia en la región.

El Comando Vermelho (CV) es una de las organizaciones criminales más antiguas y poderosas de Brasil. Surgió a comienzos de la década de 1970 en la cárcel de Ilha Grande, en Río de Janeiro, donde presos comunes convivieron con detenidos políticos durante la dictadura militar. En sus orígenes se conformó como un grupo con una estructura interna definida que buscaba mejorar las condiciones de detención.

Durante la década de 1980 se consolidó en el narcotráfico, el control territorial de las favelas y el tráfico de armas. Su expansión estuvo marcada por violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y con organizaciones rivales, en especial el Primeiro Comando da Capital (PCC), con el que mantiene desde hace décadas una disputa por el control de rutas y mercados.

PODER DE FUEGO. El octubre de 2025, miembros del Comando Vermelho protagonizaron un feroz enfrentamiento en una favela de Río de Janeiro.

Con el paso de los años diversificó sus actividades ilícitas. Controla rutas de ingreso de cocaína desde Bolivia, Perú y Colombia, además de la distribución de drogas en numerosas ciudades brasileñas y otros países de Sudamérica. Sus integrantes también aparecen vinculados al tráfico internacional de armas, las extorsiones, el cobro de dinero por «protección», el contrabando, el robo de cargas y vehículos, los secuestros extorsivos y los homicidios por encargo.

Organismos internacionales sostienen que células del CV comenzaron a instalarse en Bolivia para actuar como intermediarias entre los productores de cocaína y organizaciones criminales de otros continentes. Según esa hipótesis, la banda coordina la compra y el envío de grandes cargamentos hacia Europa, Asia y Oceanía. «Se puede decir que han logrado tercerizar el tráfico de cocaína para la mafia italiana, ucraniana y rusa, por citar algunos ejemplos», sostuvo un especialista.

Las autoridades brasileñas y argentinas sostienen que el Comando Vermelho dejó de ser una organización dedicada exclusivamente al narcotráfico para convertirse en una estructura criminal diversificada, capaz de combinar el control territorial con sofisticados mecanismos financieros para ocultar y reinvertir las ganancias obtenidas de sus actividades ilícitas. Esa evolución explica por qué investigaciones como la que involucra a Marcelo Clayton Alves de Sousa se enfocaron en el lavado de activos más que en la comercialización directa de drogas.

ACTIVIDADES. La organización criminal brasileña está vinculada al narcotráfico y al tráfico internacional de armas.

En octubre de 2025, el Gobierno de Río de Janeiro lanzó la «Operación Contención», considerada el mayor operativo policial de la historia de Brasil contra el Comando Vermelho. Unos 2.500 efectivos irrumpieron en 26 favelas de los complejos de Penha y Alemão para capturar a los principales líderes de la organización. La respuesta de los narcotraficantes derivó en intensos enfrentamientos, con barricadas, armas de guerra e incluso drones utilizados para lanzar explosivos contra las fuerzas de seguridad. El operativo dejó un saldo de 132 muertos, entre ellos cuatro policías, decenas de detenidos y un importante arsenal secuestrado. El principal objetivo era capturar a Edgar Alves «Doca» de Andrade, señalado como uno de los máximos líderes del CV, aunque logró escapar.

La magnitud de ese operativo y la expansión regional del grupo reforzaron las sospechas de las autoridades argentinas sobre su presencia en el país. En ese contexto, el Ministerio de Seguridad incorporó al Comando Vermelho al Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), al considerarlo una organización narcoterrorista por el empleo de armas de guerra y tácticas de extrema violencia que, según la cartera, representan una amenaza para la seguridad pública.

En los últimos meses, distintas investigaciones judiciales comenzaron a reunir indicios de que el Comando Vermelho había iniciado operaciones en Argentina. La causa encabezada por el fiscal federal Agustín Chit, en la que fueron detenidos cuatro tucumanos, constituye hasta el momento uno de los elementos más contundentes sobre la posible presencia de la organización criminal en el NOA


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