Debacle de la citrícola San Miguel: sus acciones se derrumbaron 96%

Las acciones de Citrícola San Miguel (SAMI), con fuerte presencia en Tucumán, atraviesa uno de los derrumbes más profundos del mercado argentino en los últimos años. Desde los máximos históricos alcanzados en 2017, el papel acumula una caída cercana al 96% en dólares, reflejando el deterioro financiero de la compañía, el impacto de una agresiva estrategia de expansión internacional y un contexto global adverso para el negocio del limón.
La empresa, históricamente vinculada a la exportación de limones, supo ser una de las favoritas del mercado durante los primeros años del gobierno de Mauricio Macri. En aquel momento, los inversores apostaban a compañías exportadoras con ingresos dolarizados y fuerte potencial de crecimiento internacional. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente.
«El asunto con SAMI se reduce a una sola palabra: deuda», explicó el asesor financiero y operador bursátil Germán Marin. Según detalló, el mercado llegó a sobrevaluar a la empresa durante el auge financiero de 2017. «Considero que, en 2017, donde tocó su punto más alto, la valuación de la empresa estuvo exagerada dada la euforia por el cambio de gobierno y la apertura financiera implementada por Macri», sostuvo.
En esos años, la compañía encaró un ambicioso proceso de expansión internacional, abriendo plantas y nuevos mercados, subiéndose al relato libertario que su dueño Martín Otero Monsegur agitaba en las redes. El problema, de acuerdo con Marin, fue que gran parte de ese crecimiento se financió con deuda en dólares.
«El problema se originó por la implementación de una estrategia de expansión internacional agresiva luego del 2015. Todo financiado con deuda en dólares», señaló.
La situación se volvió todavía más compleja cuando comenzó el ciclo bajista del precio internacional del limón, principal commodity del negocio. La caída de los valores internacionales redujo márgenes y complicó la capacidad de pago de la empresa.
La empresa genera utilidades operativas, pero esas utilidades no alcanzan ni de cerca para pagar los intereses de su deuda. El asunto con Citrícola San Miguel se reduce a una sola palabra: deuda.
«La empresa genera utilidades operativas, pero esas utilidades no alcanzan ni de cerca para pagar los intereses de su deuda», advirtió Marin. En ese sentido, el especialista explicó que cada año «el agujero financiero se profundiza», obligando a la compañía a renegociar sus pasivos en reiteradas oportunidades.
Actualmente, el mercado observa con atención si la empresa podrá estabilizar su situación financiera o si seguirá atrapada en el tobogán actual. Algunos especialistas creen que la empresa atraviesa una etapa de transformación que podría darle una nueva oportunidad de crecimiento.
Gastón Otaola, analista corporativo en Bull Market Brokers, destacó que la sociedad dejó atrás el modelo tradicional basado exclusivamente en la exportación de limones frescos y avanzó hacia una estructura más diversificada.
«SAMI está transitando un cambio organizacional, en la cual dejó de ser solo una empresa que exportaba limones para ser una empresa que exporta todos los productos derivados del limón», explicó.
Entre esos productos aparecen jugos concentrados para la industria de bebidas, aceites esenciales y cáscaras destinadas al sector de fragancias y cosmética. Según Otaola, este giro estratégico le permite a la empresa reducir parcialmente su dependencia del precio internacional del limón.
