Crisis en la FIFA: Cae la demanda Europea y complica al Mundial 2026

El Mundial más grande de la historia empieza a generar más preguntas que entusiasmo. A cuatro meses del inicio, la combinación de precios elevados, caída en la demanda europea y dificultades para vender todos los paquetes comerciales expone un escenario incómodo para la FIFA.
El torneo pasará de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos. Más equipos, más sedes, más días de competencia. Pero también más costos y más necesidad de vender.
Fuerte caída de reservas desde Europa
Según datos difundidos por Forbes en base a la consultora Cirium, las reservas aéreas desde Europa hacia Estados Unidos para el período mundialista cayeron un 14,22% en comparación con el año anterior.
El dato golpea especialmente en Alemania, uno de los países que históricamente más hinchas moviliza. Frankfurt registró una baja del 36% y Múnich del 19%, cifras que en conjunto marcan un retroceso significativo para el mercado alemán.
La caída no se limita a Estados Unidos. También se registró un descenso del 5% en reservas hacia Canadá y México, las otras dos sedes del torneo.
Aunque no hay una causa única confirmada, el combo de precios elevados, contexto político tenso y dudas sobre el nuevo formato parece estar impactando en la decisión de viajar.
De 600 a 2.000 dólares: el salto en el precio de las entradas
El bolsillo es otro factor clave.
En Qatar 2022, una entrada para el partido inaugural en categorías altas podía rondar los 600 dólares. Para 2026, las cifras que circulan en mercados anticipados y reventas para partidos destacados ya alcanzan valores cercanos a los 2.000 dólares.
El incremento es contundente.
A eso se suman vuelos intercontinentales que superan fácilmente los 1.200 o 1.500 dólares y alojamientos en ciudades sede con tarifas disparadas. El resultado es un Mundial que muchos describen en redes como “inaccesible”.
“Un torneo inflado”
El nuevo formato de 48 equipos tampoco convence a todos. En redes sociales se multiplican los comentarios que hablan de un torneo “inflado” y de demasiados partidos que no generan expectativa.
Algunos sostienen que el nivel competitivo podría diluirse en la fase de grupos y que el exceso de encuentros obliga a seleccionar cuidadosamente cuáles realmente valen el gasto.
También reaparecen críticas a la credibilidad del organismo y a decisiones arbitrales pasadas, mezclando el debate económico con cuestionamientos deportivos.
Publicidad sin cerrar y plazas sin vender
A este escenario se suma otro dato sensible: todavía quedarían paquetes de patrocinio y espacios comerciales sin vender.
La ampliación a 104 partidos multiplicó el inventario publicitario. Más espacios en estadios, más categorías de sponsors y más hospitalidad corporativa. Pero el mercado no estaría absorbiendo esa expansión al ritmo proyectado.
Las grandes marcas globales siguen dentro, pero los acuerdos secundarios y regionales avanzarían con mayor lentitud. En paralelo, la FIFA necesita llenar más sedes y más partidos que nunca.
Aunque el organismo proyecta ingresos cercanos a los 11.000 millones de dólares en el ciclo 2023–2026 —principalmente por derechos de televisión ya asegurados— el frente comercial y la venta de entradas son variables que todavía están en movimiento.
El desafío antes de que ruede la pelota
El Mundial 2026 fue concebido como un salto histórico en escala y facturación. Sin embargo, el aumento de precios, la caída en reservas europeas y las críticas al formato plantean una pregunta incómoda:
¿Puede el torneo más grande de la historia terminar siendo también el más cuestionado?
La FIFA apostó a crecer. Ahora necesita demostrar que el mercado y los hinchas están dispuestos a acompañar esa apuesta.
