Cómo fue el operativo de tres años que se inició con un vuelo narco y culminó con el secuestro de 446 kilos de cocaína en Santiago del Estero

HISTORICO. El secuestro de la droga disimulada en la carrocería de un camión cisterna, fue el resultado de un largo proceso de investigación.
La Justicia federal dictó seis meses de prisión preventiva para dos hombres acusados de transportar 446 kilos de cocaína ocultos en un camión cisterna que salió de un galpón situado en la Circunvalación Oeste de Salta. Un tercer sospechoso permanece prófugo y tiene pedido de captura nacional e internacional.
El juez federal de Garantías N.º 1, Julio Bavio, hizo lugar al planteo de la fiscal general adjunta Mariana Gamba Cremaschi y del auxiliar fiscal Jorge Viltes Monier, integrantes de la Procuraduría de Narcocriminalidad del NOA.
El magistrado formalizó la investigación, declaró legales las detenciones y dispuso las medidas cautelares para los dos acusados que quedaron a disposición de la Justicia.
El cargamento fue descubierto dentro de un compartimiento equipado con un sistema hidráulico en la parte posterior de la cisterna. Los agentes encontraron 11 bolsas con 420 paquetes de cocaína que pesaron en total 446 kilos.
Según la acusación, el traslado comenzó el 27 de julio en un depósito ubicado cerca del acceso a Rosario de Lerma, en la provincia de Salta. El lugar se encontraba bajo vigilancia desde antes de que saliera el camión.
La Fiscalía sostiene que la droga fue transportada entre el 27 y el 29 de julio. El vehículo era conducido por el salteño R. J. G., detenido durante el procedimiento, y pertenecería al hombre que continúa prófugo.
La reconstrucción presentada durante la audiencia es el resultado de varios meses de tareas de inteligencia, seguimientos e intervenciones telefónicas.
El 27 de julio, los investigadores observaron la llegada de una Toyota Hilux al galpón vigilado. De acuerdo con la hipótesis fiscal, la camioneta era conducida por el presunto jefe de la organización.
Media hora después se abrieron las puertas del depósito y salió el camión cisterna que llevaba la cocaína.
El transporte tomó la ruta provincial 58, atravesó la zona del peaje y se dirigió hacia Las Lajitas. Desde allí continuó por la ruta provincial 5 rumbo a Pichanal y después avanzó hacia Santiago del Estero.
Los agentes de Gendarmería Nacional mantuvieron distancia para evitar que los sospechosos detectaran el seguimiento. Durante algunos tramos perdieron de vista el camión, pero lograron localizarlo nuevamente antes de que llegara a Monte Quemado.
En esa localidad se efectuó una primera requisa física autorizada judicialmente. La inspección visual no permitió descubrir el compartimiento ni la droga debido al sistema empleado para ocultarlos.
Las dudas surgieron a partir de las explicaciones imprecisas que habría brindado el conductor acerca del recorrido que estaba realizando.
Ante esas inconsistencias, la Fiscalía ordenó que el transporte continuara hasta Tintina para someterlo a una segunda revisión, esta vez con un escáner móvil y perros detectores de narcóticos.
Las imágenes obtenidas y la marcación de uno de los animales orientaron la inspección hacia la parte posterior de la cisterna.
El camión fue trasladado al puesto de la Dirección General de Aduanas en La Banda. Allí, después de varias horas de trabajo, los especialistas utilizaron una amoladora para acceder a una estructura especialmente acondicionada.
El espacio funcionaba como una bóveda y tenía un sofisticado mecanismo de cierre hidráulico. En su interior estaban las 11 bolsas con los 420 paquetes.
Mientras el conductor era detenido en Santiago del Estero, las fuerzas federales avanzaban con procedimientos contra otros presuntos integrantes de la organización.
La investigación permitió localizar al supuesto jefe de la banda en una vivienda de Salvador Mazza.
Según relató la fiscal Gamba Cremaschi, el sospechoso preparaba su fuga porque había advertido que el chofer había interrumpido las comunicaciones.
Durante la irrupción de los gendarmes, la pareja del investigado habría corrido hacia la parte trasera de la propiedad y arrojado a la vivienda de un vecino un paquete con US$65.000 y varios teléfonos celulares.
El dinero y los dispositivos fueron recuperados y secuestrados como elementos de interés para la causa.
La pesquisa no comenzó con la intercepción del camión. Su origen se remonta a julio de 2023, cuando se investigó el lanzamiento desde una aeronave —maniobra conocida como “bombardeo”— de aproximadamente 400 kilos de cocaína.
Desde entonces, los investigadores siguieron los movimientos de una estructura presuntamente dedicada a transportar cargamentos de gran escala mediante vehículos modificados con compartimientos ocultos.
La hipótesis del Ministerio Público indica que los 446 kilos tenían como destino final la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
También existen indicios de que la organización habría concretado otra operación de características similares en febrero de este año.
La siguiente etapa se concentrará en el peritaje de más de 20 teléfonos celulares secuestrados durante los procedimientos. Los investigadores buscarán reconstruir las comunicaciones, identificar a otros posibles miembros y localizar al tercer acusado que permanece prófugo.
