Atlético logró su primera victoria en el Apertura: goleó 4-0 a Estudiantes (RC)

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El “Decano” logró su primera victoria en el Apertura con una actuación sólida y convincente en el José Fierro.

Atlético Tucumán derrotó con autoridad 4-0 a Estudiantes de Río Cuarto en el Monumental José Fierro y logró su primera victoria en el Torneo Apertura. Con goles de Leandro Díaz (2), Renzo Tesuri y Nicolás Laméndola, el equipo de Hugo Colace se acomodó en la Zona B y quedó a tiro de los puestos de clasificación. Tras cuatro fechas sin triunfos, el “Decano” no solo ganó: gustó, goleó y mostró una identidad clara.

El resultado fue amplio, pero la diferencia futbolística lo fue aún más. Atlético edificó su triunfo desde el mediocampo, con un 4-4-2 ordenado y dominante. Javier Domínguez se adueñó del eje, Kevin Ortiz equilibró cada movimiento y tanto Tesuri como Laméndola aportaron dinámica y profundidad. El dominio fue territorial, sostenido y pensado.

La apertura del marcador llegó a los 30 minutos del primer tiempo. Tras un lateral de Maximiliano Villa y un cambio de frente de Domínguez para Leonel Di Plácido, la jugada derivó en un rebote de Renzo Bacchia que Tesuri aprovechó en segunda instancia para poner el 1-0. Atlético ya justificaba la ventaja desde el juego.

A los 38’, Leandro Díaz amplió la diferencia desde el punto penal y comenzó a inclinar definitivamente la balanza. El conjunto tucumano mantuvo la presión alta y la intensidad, mientras que el equipo dirigido por Iván Delfino nunca logró cortar los circuitos ni reaccionar.

En el complemento, lejos de replegarse, el “Decano” sostuvo la intensidad con madurez. Díaz volvió a convertir tras un mano a mano definido con categoría, y sobre el final Laméndola selló el 4-0 definitivo. Incluso, el marcador pudo ser más abultado, pero el VAR anuló dos goles.

Más allá de los cuatro tantos, Atlético dejó una señal clara: orden, concentración y una idea definida de juego. En un torneo corto donde cada fecha pesa, el equipo encontró algo más que tres puntos: convicción. Y cuando el funcionamiento respalda, el resultado deja de ser casualidad para convertirse en consecuencia.

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