Alertan por una nueva modalidad narco-criminal: roban vehículos, los desarman y distribuyen sus partes usando empresas de encomiendas

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VARIANTES. Los narcos se diversifican. El robo de rodados de alta gama que, una vez desarmados, son vendidos mediante encomiendas, complementan y en algunos casos facilitan el negocio del narcotráfico.

Una nueva metodología delictiva encendió las alarmas de las autoridades y genera creciente preocupación en distintos puntos del país. Bandas organizadas, principalmente con base en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, roban automóviles y motocicletas, los desarman en talleres clandestinos y remiten sus partes mediante empresas de correo privado hacia localidades de Salta y Jujuy. Según investigadores, todo el circuito puede concretarse en menos de diez días.

El caso que terminó de poner el foco sobre esta maniobra ocurrió la semana pasada. El 7 de abril fue robada en la vía pública, en territorio bonaerense, una camioneta Toyota SW4. Días después, en el marco del Operativo Lapacho, efectivos apostados en el puesto fronterizo de 7 de Abril secuestraron en cuatro procedimientos distintos más de 40 paquetes que contenían piezas del vehículo.

Entre los elementos hallados había partes de carrocería, motor, faros, amortiguadores, asientos y el torpedo. Todo había sido despachado como encomienda con destino a Jujuy.

El comisario Fabio Ferreyra, responsable del operativo de control fronterizo, explicó que esta modalidad está desplazando paulatinamente al sistema tradicional de traslado de bienes robados mediante terceros.

Según indicó, la misma maniobra también se replica con motocicletas de alta gama. “Hace dos años detectamos el envío de motopartes por encomienda, pero ahora la tendencia crece con rapidez. En el caso de las motos, suelen ser robadas y enviadas al norte en menos de 72 horas”, sostuvo.

Las estadísticas oficiales reflejan la magnitud del fenómeno. Desde el 1 de enero hasta la fecha, en el marco del Operativo Lapacho se secuestraron 71 bienes con ruedas, lo que equivale a un promedio de uno cada dos días. En igual período del año pasado se habían decomisado 60, por lo que el incremento supera el 10%.

Más de la mitad de esos secuestros corresponden a vehículos robados en distintos puntos del país. El resto fue incautado por tratarse de unidades “mellizas”, por registrar deudas fiscales o prendarias, o por estar vinculadas a otras investigaciones penales, entre ellas causas por drogas o lesiones.

Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Mendoza, Salta y Santiago del Estero encabezan el listado de jurisdicciones donde se originaron los expedientes que motivaron incautaciones.

En el caso puntual de las motocicletas, durante 2026 fueron secuestradas 26 unidades. De ese total, 21 habían sido desarmadas y remitidas en partes por encomienda. Los investigadores señalan que se trata, en su mayoría, de rodados de alta gama que rara vez circulan enteros en el mercado ilegal debido a la facilidad con la que pueden ser detectados.

Los otros cinco rodados recuperados habían sido sustraídos en Tucumán, con cuatro casos, y en Jujuy, con uno.

También fueron recuperadas ocho camionetas y cinco automóviles robados en distintas provincias. Casi la mitad de esos casos involucraba vehículos ya desarmados.

Para los investigadores, el destino de las autopartes no es casual. Desde hace al menos cuatro años, múltiples líneas de pesquisa conducen a localidades argentinas fronterizas con Bolivia. En ese país existe una normativa que permite regularizar vehículos mediante el pago de una multa sin necesidad de justificar su procedencia.

Fuentes judiciales señalaron que tanto Argentina como Chile realizaron planteos para modificar ese esquema, aunque hasta el momento no hubo respuestas.

Uno de los principales obstáculos para combatir esta maniobra radica en la fragmentación judicial. Cada episodio suele requerir al menos tres causas paralelas: una en la jurisdicción donde ocurrió el robo, otra donde se secuestra la carga y una tercera destinada a investigar al destinatario de la encomienda, que muchas veces sería un prestanombre contratado para recibir los paquetes.

Ferreyra sostuvo que se elevaron informes a la Justicia Federal debido al carácter interjurisdiccional de los hechos, aunque hasta ahora no se habrían impartido nuevas directivas.

En Tucumán ya fueron condenadas varias personas que actuaban como choferes encargados de trasladar vehículos robados. En la mayoría de los casos recibieron penas condicionales o accedieron a salidas alternativas por carecer de antecedentes.

Desde ámbitos judiciales explicaron que muchas veces solo puede imputárseles encubrimiento, ya que el robo principal se cometió en otra provincia.

La expansión de esta modalidad también genera consecuencias colaterales. Choferes de empresas de correo quedan bajo sospecha y son investigados por posible encubrimiento, pese a no tener control directo sobre el contenido de la carga. Incluso el gremio de Camioneros manifestó inquietud por la situación.

Para las víctimas, además, el problema no termina con el robo. Si el vehículo es hallado, deben afrontar un complejo proceso para recuperarlo. La restitución exige presencia personal, documentación respaldatoria y, en muchos casos, contratar abogados y trasladarse hasta Tucumán desde otras provincias. Según fuentes judiciales, esos trámites pueden extenderse durante varios días.

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