Adorni bajo la lupa: malestar en el country Indio Cuá por las protestas y por la millonaria reforma de su casa

El escándalo que rodea a Manuel Adorni sigue sumando capítulos y ahora el foco se trasladó al country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, donde vecinos expresaron su enojo por las protestas realizadas en los accesos al barrio privado y por las versiones sobre la costosa remodelación de la casa vinculada al funcionario.
La propiedad figura a nombre de Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete, y desde que se conoció públicamente su existencia el clima interno en el exclusivo complejo se volvió tenso. En los chats de propietarios comenzaron a multiplicarse las quejas por la exposición pública, las complicaciones para entrar y salir del lugar y la incomodidad que generó la presencia de manifestantes en la puerta del barrio.
Según relataron vecinos del lugar, el matrimonio ya frecuentaba el country desde comienzos de 2024, cuando alquilaba otra vivienda dentro del predio, ubicada en el lote 2. Tiempo después, avanzaron con la compra del lote 380, donde se levantó una fuerte obra de refacción sobre una casa antigua que, según describen quienes conocen el movimiento interno del barrio, fue prácticamente rehecha desde cero.
De acuerdo con esos testimonios, la remodelación fue de gran magnitud y habría implicado una inversión de varios miles de dólares. Algunos residentes incluso estiman que sólo la puesta a nuevo de la vivienda pudo haber demandado alrededor de US$ 60 mil, aunque otros sostienen que el desembolso total fue todavía mayor si se suman mejoras y terminaciones.
En esa obra habría intervenido una firma de arquitectura y construcción vinculada también a otros trabajos atribuidos al patrimonio del matrimonio. Vecinos del country sostienen que los mismos contratistas también habrían participado en refacciones de otro departamento en la Ciudad de Buenos Aires relacionado con la pareja. Esa coincidencia alimentó todavía más las sospechas y comentarios entre quienes siguen de cerca el crecimiento patrimonial del funcionario.
El malestar de los propietarios del country se disparó definitivamente esta semana, cuando un grupo de militantes de la UTEP realizó una protesta en los accesos del barrio privado. La escena alteró la rutina habitual del lugar y generó una inmediata reacción de los residentes, que cuestionaron tanto la exposición mediática como el impacto sobre la seguridad y la tranquilidad del predio.
Siempre según versiones que circularon entre vecinos, el propio Adorni habría intervenido para intentar calmar la situación y anticipar que se organizaría un operativo para ordenar el ingreso al complejo. Desde entonces, y en medio de la controversia, aseguran que la familia evitó usar la propiedad como lugar de descanso durante los fines de semana.
El country Indio Cuá cuenta con instalaciones deportivas, caballerizas, canchas y club de golf, y se convirtió en un nuevo punto de observación pública luego de que la diputada Marcela Pagano denunciara al funcionario por presunto enriquecimiento ilícito. A partir de esa presentación se conocieron más datos sobre la vivienda y también trascendió que las expensas, cercanas a los $700 mil mensuales, figuran a nombre de Angeletti.
En esa denuncia también se puso el foco sobre el valor de mercado de las propiedades dentro del barrio cerrado. Según publicaciones inmobiliarias, las casas del lugar se ofrecen en una franja que va desde los US$ 129 mil hasta los US$ 249 mil, dependiendo del tamaño del lote y las características de cada inmueble. A eso se suma una cuota de ingreso elevada y gastos mensuales propios de un emprendimiento premium.
Sin embargo, entre vecinos y personas cercanas al movimiento inmobiliario de la zona circula una estimación aún más sensible: que la operación total entre compra y remodelación de la vivienda vinculada al matrimonio Adorni-Angeletti habría implicado una inversión cercana a los US$ 180 mil, si se suman el valor de adquisición —que habría rondado los US$ 120 mil— y los trabajos posteriores.
Así, mientras la situación judicial y política de Adorni sigue escalando, ahora también crece el ruido puertas adentro del country donde buscó refugio: allí, lejos de la tranquilidad habitual de los barrios cerrados, los vecinos ya no sólo hablan de las protestas, sino también de una obra que, aseguran, fue imposible de pasar por alto.
