Acto de repudio en Radio Nacional luego de que el libertario que dirige la emisora dijera sobre Mercedes Sosa: «esta gorda comunista fue un cáncer»

La indignación por los agravios del coordinador de Radio Nacional Tucumán, Enzo Ferreira, contra Mercedes Sosa derivó este sábado en un acto de repudio frente a la emisora pública, donde artistas, referentes culturales y ciudadanos se reunieron para defender la memoria de la mayor voz popular que dio Tucumán.
El funcionario mileísta calificó a Mercedes Sosa como “gorda comunista” y replicó un mensaje de otro usuario que decía “esta gorda fue un cáncer”.
Con bombos, canciones y expresiones artísticas, la protesta se convirtió en una respuesta directa a los mensajes que el funcionario libertario publicó en la red social X, donde descalificó a la artista tucumana con expresiones ofensivas que generaron rechazo inmediato dentro y fuera de la provincia. El caso escaló rápidamente por tratarse, además, de la emisora que lleva el nombre de Mercedes Sosa, una figura central de la cultura argentina y latinoamericana.
La convocatoria reunió a músicos, trabajadores de la cultura, militantes de derechos humanos y vecinos, que eligieron responder desde el mismo lugar simbólico que fue atacado: la memoria cultural tucumana. Entre las voces visibles del encuentro estuvo la artista Nancy Pedro, en una jornada atravesada por el repudio, pero también por la reivindicación del legado de “La Negra”.
El eje del reclamo fue claro: no se trató solamente de un exabrupto personal en redes sociales, sino de una conducta incompatible con la responsabilidad institucional de quien hoy ocupa un cargo en un medio público nacional. En ese marco, el acto frente a Radio Nacional funcionó como una señal política y cultural: Tucumán no está dispuesto a naturalizar el desprecio contra una de sus máximas referencias históricas.
La polémica estalló luego de que se viralizaran publicaciones atribuidas a Ferreira, en las que calificó a Mercedes Sosa con insultos y luego, lejos de retroceder, buscó relativizar el contenido con nuevas respuestas en tono desafiante. Esa secuencia profundizó el escándalo y aceleró los pronunciamientos públicos en su contra. Según se difundió, el funcionario no sólo no se retractó, sino que además defendió sus posteos cuando ya la repercusión era nacional.
En paralelo, el Ente Cultural de Tucumán emitió un comunicado de fuerte rechazo, en el que consideró que los dichos representan “un ataque a la cultura y a la identidad tucumana”. La postura oficial fue acompañada también por la familia de Mercedes Sosa, que publicó una carta con un tono firme, donde sostuvo que el legado de la cantante trasciende cualquier agravio, aunque al mismo tiempo reclamó una decisión institucional concreta frente al caso.
El pedido más fuerte fue precisamente ese: la renuncia de Enzo Ferreira al frente de Radio Nacional Tucumán. La exigencia ganó volumen a medida que avanzó la jornada, con un consenso que excedió lo partidario y se apoyó en un argumento central: no puede conducir una emisora que lleva el nombre de Mercedes Sosa alguien que la atacó públicamente de esa manera.
El episodio abrió además una discusión más amplia sobre los límites del discurso público, el rol de los funcionarios y la tensión entre provocación ideológica y responsabilidad institucional. En Tucumán, sin embargo, el punto de quiebre fue otro: Mercedes Sosa no es una figura cualquiera. Es parte de la identidad profunda de la provincia, de su historia artística, de su proyección internacional y también de su memoria política y social.
