A un año de la desaparición de Lian Flores, una pista inesperada vuelve a encender la esperanza
El nene tenía 3 años cuando lo vieron por última vez en Ballesteros Sud, Córdoba. No hay imputados ni sospechas sobre la familia.

A doce meses de la desaparición de Lian Gael Flores Soraide, el caso que conmocionó al interior del país sigue abierto y envuelto en misterio. El nene tenía apenas tres años cuando fue visto por última vez en su casa de Ballesteros Sud, y desde entonces no hubo imputados ni sospechas sobre su familia.
En el aniversario de su desaparición, una nueva pista reactivó la investigación y renovó la esperanza de encontrarlo. Aunque no hay certezas, el dato volvió a sacudir a una causa que parecía estancada.
Una pista fuera del país y la hipótesis más temida
El abogado de la familia, Carlos Nayi, confirmó que en los últimos días se realizaron procedimientos en Perú y Bolivia. Según explicó, existirían datos que indicarían que Lian podría haber sido visto en territorio boliviano, una información que volvió a poner en primer plano la hipótesis de trata de personas.
La causa avanza en paralelo en la Justicia provincial y federal, y desde el inicio los investigadores sostienen que ninguna línea fue descartada.
Marcha, angustia y un pedido que no cesa
Este lunes por la noche se convocó a una marcha en Ballesteros Sud para reclamar por la aparición del niño, justo en el lugar donde fue visto por última vez. La familia insiste en su pedido de justicia y mantiene viva la búsqueda, “vivo o muerto”, como repiten desde el primer día.

Lian fue visto por última vez el 22 de febrero de 2025. (Foto: La Voz/Policía de Córdoba)
Hace un mes, la Fiscalía de Instrucción de Bell Ville difundió una imagen actualizada de Lian realizada con Inteligencia Artificial para facilitar su reconocimiento.
Un año de rastrillajes y preguntas sin respuesta
Desde el 22 de febrero de 2025, cuando se denunció la desaparición, se desplegaron intensos rastrillajes con policías, bomberos, drones, helicópteros y perros en una extensa zona rural. El único rastro concreto hallado fue el pantalón azul que llevaba puesto, encontrado al día siguiente en la puerta de su casa.
Se investigaron vecinos, vehículos, teléfonos celulares y hasta a una curandera que había visitado a la familia, pero ninguna prueba logró explicar qué pasó con Lian.

Continúan los rastrillajes en la zona cero.
A un año de su desaparición, el misterio persiste. La recompensa de 40 millones de pesos sigue vigente y la esperanza, aunque golpeada, vuelve a asomar con cada nuevo indicio.
